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Hace falta valor, hace falta valor, ven a la escuela de Calor.
Un nuevo programa deportivo con la suficiente oferta como para servir de polo de atracción y ser reactivador del parque de Fuencarral se asienta sobre un zócalo-antiguo depósito regulador.
En la periferia no caben actuaciones comunes sutiles destinadas a una muerte rápida. Planteamos un gran foco de actividad en el parque que solape distintas disciplinas deportivas. Pistas de Pádel, Squash y minibasket están amontonadas en altura creando nuevas sensaciones en la percepción del entorno de juego. Revestidas por un rocódromo con distintas vías y niveles de dificultad. El propio acceso a las pistas es una cuesta de calentamiento que va de menor a mayor dificultad hasta alcanzar nuestro nivel de juego.
El zócalo y antiguo depósito se convierte, por su carácter emblemático, en un lugar de ocio y relax: la cafetería, que interactúa con las sombras del parque al igual que la pista de cross que sortea los árboles y las pendientes dotándolo de vida y actividad.

Proponemos un icono para la ciudad de Madrid que pueda representarse con cualquier color. Elige el color de tu país y anima con el logo de la olimpiada Madrid 2016. En él los ciudadanos son representados por la letra M, inicial de Madrid, de diferentes tamaños y tipografías. Todos tan iguales pero tan diferentes. A su vez, el juego de esas “emes” configura la fecha olímpica en números romanos 2016(MMXVI). Es una única pieza de puzzle que se encaja arriba, abajo, a un lado y al otro, generando un tejido.
La estética graffitera le aporta el carácter urbano de llevar el deporte a las calles de la ciudad.
¡Vamos a vestir Madrid! No sólo con un logo sino con un tejido que se extiende por la ciudad. Desde sus calles y edificios mediante proyecciones, lonas, toldos, plantaciones efímeras, etc, hasta sus gentes y objetos. Un tejido de firme apoyo a la candidatura.

Imaginamos, entre todos, una vivienda en la que nos gustaría vivir, luminosa y exhibicionista para quedar con los amigos, decían unos, íntima y en penumbra, los más remolones. Una vivienda con múltiple personalidad y consciente de los cambios de estación. Una vivienda que nos permite abrirnos a dos hábitats diferentes el de la calle, enmarcada en un nuevo desarrollo urbano pero cerca de la vida de villa de Vallecas, y el del patio de manzana acotado y seguro.
Consecuencia de estas premisas es una vivienda pasante con un espacio para la intimidad y otro para la vida social, un espacio estático y otro cambiante: el de relación, que permite que se convierta en un espacio al aire libre cuando el tiempo lo permite o cerrado cuando hace frío. De este modo no perdemos metros cuadrados en invierno y disfrutamos en verano de una terraza de las dimensiones de un salón……
El “cuartillo” de manzana se fragmenta y desliza multiplicando las fachadas y desdibujando la imagen que el planeamiento tenía para ese solar. La calle está más presente dentro del patio y el edificio ajusta la escala al caserío.