Coexistencia entre Especies
Entrevista con Angelo Renna, Prato, Italia. AR: Angelo Renna En esta entrevista, New Generations conversa con Angelo Renna, fundador de Renna Studio, sobre su forma de entender la relación entre humanos y otras especies a través de la arquitectura. Con ejemplos como Monkey Factor, o The Worms Garden, donde la perspectiva del usuario pasa de las…

Entrevista con Angelo Renna, Prato, Italia.
AR: Angelo Renna
En esta entrevista, New Generations conversa con Angelo Renna, fundador de Renna Studio, sobre su forma de entender la relación entre humanos y otras especies a través de la arquitectura. Con ejemplos como Monkey Factor, o The Worms Garden, donde la perspectiva del usuario pasa de las personas a los gusanos, alejándose de la estética convencional del diseño de jardines y proporcionando alimento y refugio a varias especies, Angelo Renna focaliza su práctica en la intersección entre investigación y diseño, permitiéndole crear ecosistemas que sustentan y conectan diversas especies.
¿Podrías resumir los aspectos más representativos de tu carrera profesional? ¿Qué te motivó a fundar tu propio estudio?
AR: Antes de abrir mi propio estudio, trabajé durante más de una década (2010-2022) en diversos estudios, entre ellos Stefano Boeri en Milán, Leopold Banchini en Ginebra, OOZE Urbanism en Róterdam, Topotek 1 en Berlín y, más recientemente, Bureau B+B en Ámsterdam. Cada una de estas experiencias me marcó profundamente. Observé diferentes maneras de ejercer la arquitectura y, con el tiempo, me ayudaron a comprender mejor lo que significa dirigir un estudio. En particular, me daba cada vez más cuenta de la gran presión económica que puede dominar la profesión, a menudo condicionando las decisiones y absorbiendo gran parte de la energía disponible. Como resultado, me propuse crear un estudio que fuera económicamente sostenible y capaz de fomentar un ambiente de trabajo positivo. Comprendí que los estudios más pequeños suelen ser más flexibles y estar mejor equipados para afrontar situaciones difíciles. Mi estudio actual sigue este enfoque, guiado por una perspectiva a largo plazo y un esfuerzo constante por ser sostenible y adaptable.
Echando la vista atrás, ¿recuerdas algún momento definitorio del principio de tu carrera?
AR: Uno de los momentos más significativos para mí fue conocer a Andrea Branzi, que falleció hace unos años. Le conocí en 2018, en su estudio de Milán. Por aquel entonces, estaba desarrollando mi proyecto de investigación Monkey Factor, y me interesaba saber más sobre su propuesta para el Grand Paris. Era un proyecto que desarrolló en 2008, en el que sugería introducir animales en libertad en la ciudad de París. Esta visión me generaba mucha curiosidad, así que decidí escribirle un correo electrónico. Para mi sorpresa, me respondió casi de inmediato, invitándome a ir a su estudio al día siguiente, y así lo hice.
Hablamos sobre estas ideas, sobre arquitectura y sobre visiones más amplias de cómo podemos reflexionar sobre la relación entre los seres humanos y otras formas de vida. Fue una conversación sumamente inspiradora y lo que aún conservo hoy no es solamente la potencia de su razonamiento, sino también su amabilidad y generosidad.
¿Cómo influye tu manera de trabajar en la forma en que se desarrollan y comunican las ideas en tus proyectos?
AR: Me gusta dibujar a mano, incluyendo planos, secciones y axonometrías, como parte esencial de mi práctica. En años recientes, sentimos que los diseñadores han perdido la capacidad de usar el dibujo no solo como herramienta para explorar soluciones de diseño, sino también como medio para comunicar ideas y formas de pensar. Para mí, el proceso siempre comienza ahí, con un boceto, un diagrama o un plano a través del cual una visión empieza a tomar forma.
Como los artesanos, elaboro dibujos cuidadosamente para transmitir ideas y, al mismo tiempo, avanzar hacia la ejecución. No se trata de bocetos sueltos ni de pura abstracción, sino de la representación precisa de los elementos. Dibujar me permite pensar, parar y construir una narrativa que cuestiona y refina continuamente la visión en sí misma.
¿Cuáles son los principales temas de investigación que exploras y desarrollas a través de tu práctica?
AR: Desde que era estudiante, siempre me ha fascinado la idea de integrar la naturaleza en la arquitectura. Mi proyecto de fin de carrera exploró un bosque urbano de bambú diseñado para reorganizar una zona abandonada junto a una estación de tren. Peter Cook dijo una vez: “La arquitectura es una forma de pensar sobre la vida”, y me identifico plenamente con esta idea.
Para mí, esta perspectiva se extiende a todas las formas de vida, no solo a los humanos, sino también a los animales, las plantas, los insectos y los microorganismos. Cada proyecto se convierte en un intento de crear un ecosistema, un hábitat que pueda sustentar y conectar diferentes especies.
Vivimos en un momento en el que la pérdida de biodiversidad es una de las principales amenazas, impulsada en gran medida por la actividad humana, pero no se habla lo suficiente de ello. Como diseñadores, tenemos una importante responsabilidad. La arquitectura puede ser una disciplina muy agresiva en lo que respecta a la construcción, a menudo altamente disruptiva para el medio ambiente.
¿Cómo toman forma en proyectos realizados los temas e intereses de tu práctica?
AR: Un ejemplo de este enfoque es The Worms Garden, una pequeña instalación que construimos para un concurso de diseño de jardines en Turín. Desarrollado con un presupuesto muy limitado, el proyecto se aleja de la estética convencional del diseño de jardines y en su lugar se centra en redefinir al usuario, cambiando la perspectiva de los humanos a las lombrices.
Estas pequeñas criaturas, a menudo ignoradas o percibidas como desagradables, desempeñan un papel fundamental en los ecosistemas. Transforman los residuos orgánicos en nueva vida, generando suelo fértil. A pesar de ser subestimadas, son organismos esenciales capaces de airear el suelo y hacerlo habitable para otras formas de vida, como insectos, plantas y hongos. También son responsables de la creación de humus y forman una parte crucial de la cadena alimentaria, sustentando a muchas especies animales.
El jardín actúa como un homenaje a estas extraordinarias formas de vida. Está concebido como un hábitat cuidadosamente diseñado que revela los procesos que se inician a través de la interacción entre organismos, medio ambiente y otras especies. Como espacio educativo, ofrece una narrativa que ayuda tanto a las nuevas generaciones como a un público más amplio a comprender la complejidad de los sistemas ecológicos. Fomenta un cambio de perspectiva y promueve una mayor conciencia de la naturaleza interconectada de la vida.
El proyecto se define por un borde circular que también funciona como banco, construido con ladrillos secos estandarizados y que marca el perímetro del jardín. Dentro de este espacio, se ha seleccionado una variedad de plantas para atraer insectos y establecer una relación dinámica con los árboles circundantes, especialmente en sus transformaciones estacionales. Las plantas están cubiertas por una capa orgánica de follaje, creando una topografía interna variada. Este mantillo, compuesto de corteza, hojas secas y ramas, juega un papel fundamental en el mantenimiento del hábitat.
Un gran tronco de árbol descansa en el suelo, mientras que piedras de diferentes tamaños se distribuyen cuidadosamente entre la vegetación. Estos elementos conforman una especie de naturaleza muerta que proporciona refugio y alimento a diversas especies de fauna a lo largo de sus ciclos vitales, contribuyendo así a la biodiversidad general del jardín.
¿En qué estás trabajando actualmente: nuevos encargos, competiciones o líneas de investigación? ?Cómo imaginas el desarrollo de tu práctica en los próximos años?
AR: Desde el año pasado, imparto un curso en el IED de Milán, donde, junto con los estudiantes, exploramos la importancia del dibujo a mano. Es muy interesante observar cómo las nuevas generaciones están deseosas de redescubrir formas más analógicas de representar sus ideas. También dirijo una clase de proyectos en el Instituto Internacional de Diseño de Florencia, donde nos centramos en el paisaje interior, investigando cómo se puede integrar la naturaleza en los espacios interiores.
Siempre intento mantener un equilibrio entre concursos, encargos y proyectos de investigación. Este último aspecto suele ser el más difícil de sostener, ya que generalmente requiere invertir recursos en lugar de generarlos. Sin embargo, lo considero fundamental para mi práctica, porque la investigación me permite aprender continuamente y cuestionar con ojo crítico el diseño en sí mismo, sus supuestos, sus herramientas y la forma en que moldea nuestra relación con el entorno y con otras formas de vida.
Entrevista realizada en inglés por Gianpiero Venturini
Edición y adaptación al español: Marta Hervás Oroza
Retrato autor: Cortesía de Angelo Renna
- Fecha de publicación
- 16 de abril de 2026
- Revista
- Blog Fundación Arquia
- Tema materia
- Ecosistemas Interconectados, Entrevista



