Distintas Normas, Mismos Principios
Entrevista con Parabase, Basilea, Suiza; Barcelona, España; Ciudad de México, México. PG: Pablo Garrido En esta entrevista con New Generations, Pablo Garrido, miembro fundador de Parabase, explica el desarrollo del estudio, surgido tras varios años de experiencia profesional en oficinas internacionales y de una trayectoria entre Basilea y Barcelona. Su trabajo se centra en la…

Entrevista con Parabase, Basilea, Suiza; Barcelona, España; Ciudad de México, México.
PG: Pablo Garrido
En esta entrevista con New Generations, Pablo Garrido, miembro fundador de Parabase, explica el desarrollo del estudio, surgido tras varios años de experiencia profesional en oficinas internacionales y de una trayectoria entre Basilea y Barcelona. Su trabajo se centra en la construcción y la estructura como portadoras de significado, donde la reutilización y la circularidad surgen como consecuencia de un marco técnico deliberadamente limitado, con proyectos que parten de restricciones constructivas, energéticas o materiales que actúan como herramientas creativas y entienden la arquitectura como una práctica cultural que responde críticamente a las condiciones económicas, políticas y ambientales contemporáneas.
¿De dónde viene la idea de Parabase, y qué fue lo que os permitió dar el paso de empezar vuestro propio estudio?
PG: Somos un estudio con sede entre Basilea y Barcelona. Tras desarrollar nuestras carreras en otras oficinas, principalmente en Suiza, decidimos establecernos bajo el nombre de Parabase. El nombre hace referencia a un momento de la comedia griega en el que el autor se quita la máscara para dirigirse directamente al público, explicando el marco político o teórico que hay detrás de la obra. Aunque el nombre en sí no era el aspecto más importante; simplemente necesitábamos elegir uno que no fueran nuestros apellidos.
Carla y yo estudiamos en Barcelona y en el extranjero: yo en Mendrisio y ella en Eindhoven. Después, nos mudamos a Basilea, donde yo trabajé para Miller & Maranta y Carla para Diener & Diener. A continuación nos incorporamos a Herzog & de Meuron y, posteriormente, obtuvimos plazas en la universidad: yo en Mendrisio y Carla en Berna. Estos puestos nos dieron estabilidad, impartiendo clases tres días a la semana y dejando tiempo para explorar nuestras propias inquietudes a través, principalmente, de concursos.
Curiosamente, nuestro primer concurso ganado fue en Ciudad de México: un parque público y un conjunto de auditorios junto al Auditorio Nacional, desarrollado con el artista Gabriel Orozco. Tras frecuentes viajes para desarrollar el proyecto, ganamos otro concurso público en Basilea. A partir de ahí, el estudio fue cobrando impulso, y cada oportunidad llevaba a otra de forma muy natural. Así, en resumen, fue como nació Parabase.
Vuestro estudio se ha vuelto conocido por su enfoque de la reutilización y la circularidad de los materiales. ¿Es este un tema central en todos vuestros proyectos?
PG: La reutilización es actualmente un tema central en nuestra práctica. Sin embargo, diría que esta se inscribe en una serie de intereses más amplios, intereses que normalmente tiene que ver con la construcción. Entendemos la disciplina, como dijo Paco Alonso parafraseando a Ezra Pound, como construcción cargada de significado hasta el máximo de sus posibilidades. Por ello, nos interesan profundamente los aspectos técnicos de la arquitectura, que a menudo se relegan a un segundo plano, pero que, para nosotros, son absolutamente centrales. En este sentido, la reutilización es, en última instancia, una respuesta a ciertas problemáticas contemporáneas. Se trata de un tema que surge de una comprensión específica de nuestro entorno económico y político. En general, intentamos responder a nuestro tiempo, cuestionando prejuicios y estándares mediante el desarrollo de técnicas de construcción no convencionales, sistemas estructurales poco ortodoxos o diversas estrategias energéticas de carácter especulativo.
Normalmente comenzamos un proyecto definiendo la técnica constructiva o el sistema estructural para establecer una serie de reglas. La reutilización se convierte entonces en una capa adicional dentro de este marco. En lugar de partir de todo el espectro de materiales disponibles, trabajamos deliberadamente con un conjunto limitado y específico de componentes, y el reto consiste en aprovecharlos al máximo. Esto refleja una de nuestras metodologías fundamentales: desde el principio, establecemos un marco claro de constricciones que guían nuestras decisiones. Estas constricciones suelen ser técnicas y a menudo se relacionan con aspectos energéticos del proyecto, técnicas de construcción, sistemas estructurales y otros parámetros similares. No entendemos este marco operativo como limitante, sino como una herramienta productiva. Creo que fue Baudelaire quien afirmó que los desbordamientos más violentos requieren de diques para ser liberados.
¿Existe algún proyecto en particular que represente mejor este enfoque?
PG: Por ejemplo, diseñamos un edificio de viviendas en Basilea, donde la sección del proyecto responde directamente a la reducción de la demanda energética mediante estrategias pasivas. Para tal cometido nos inspiramos en la tipología Terrassentyp, planteada por Richard Döcker y desarrollada en sanatorios de principios del siglo XX para maximizar la exposición solar. Reinterpretamos esta idea mediante herramientas de cálculo modernas, llevando a cabo un estudio muy preciso de la incidencia solar, la ventilación natural y la inercia térmica con el objetivo de reducir la demanda energética general del edificio. En este caso concreto, tomamos una tipología existente y la manipulamos para crear una solución apropiada al contexto específico de nuestro proyecto.
Otra propuesta con la misma filosofía es el proyecto para un faro en Ginebra. En él, trabajamos ensamblando distintos elementos preexistentes, en este caso incorporando al edificio una turbina eólica sobredimensionada, un poco al estilo de Hans Hollein, para aprovechar los fuertes vientos del lago Lemán. De este modo, el faro genera energía que después es aprovechada por los edificios colindantes. En ambos proyectos, la estrategia es similar: analizamos formas, objetos o sistemas existentes, para luego insertarlos en nuevos contextos, dando respuesta así a las necesidades técnicas o ambientales del lugar.
Algo que encuentro particularmente interesante de vuestro enfoque es que la reutilización no es solamente literal. Da la impresión de que también la tratáis como un valor inmaterial, no solo reutilizando materiales como el hormigón o el acero, sino también ideas existentes, reinterpretándolas y convirtiéndolas en algo nuevo, ¿es así?
PG: Nos interesa mucho llevar la idea de la reutilización más allá del ámbito puramente material. Este enfoque surgió de una forma bastante intuitiva. Como estudio joven, siempre existe cierta timidez o incluso un posible síndrome del impostor. Una forma de superar estas limitaciones es trabajar con elementos ya existentes, validados por otros, y adaptarlos a nuestros propios fines.
Con el tiempo, nos dimos cuenta de que este enfoque tiene una consecuencia más amplia. En un mundo donde reina la sobreproducción, no solo de materiales, sino también de ideas, imágenes, formas, publicaciones o autores, a menudo tiene más sentido explorar estos recursos existentes en lugar de empezar enteramente desde cero. Desde la perspectiva de la sostenibilidad, reutilizar materiales, ideas y referencias nos permite cuestionar no sólo la noción de autoría, sino también desafiar los procesos convencionales de producción o los sistemas de asignación de valor en nuestra sociedad. Y es aquí donde estas estrategias de diseño adquieren una dimensión política.
Asimismo, la reutilización de materiales también puede ayudar a conectar la arquitectura con un sistema cultural más amplio. De hecho, vivimos rodeados de este tipo de apropiaciones: el concepto de objet trouvé o ready-made aparece casi de manera ubicua en nuestro entorno, el arte contemporáneo, la música, la moda, la literatura, en todas partes. Cuando la arquitectura interactúa con esta noción de forma significativa, no solo visualmente como en el Posmodernismo, resuena con todas esas expresiones culturales. De esta manera, la reutilización no es únicamente una estrategia de sostenibilidad, sino también una posible respuesta de la arquitectura al espíritu de nuestro tiempo, una forma de operar dentro del flujo contemporáneo de producción cultural. Como dice Kenneth Goldsmith: el contexto es el nuevo contenido.
A veces tengo la impresión de que los proyectos basados en la reutilización de recursos existentes, como los que vosotros estáis desarrollando, solo pueden llevarse a cabo en un contexto como el de Suiza. ¿Qué piensas de esto?
PG: Cuando mostramos estos proyectos fuera de Suiza, una de las preguntas habituales que recibimos es: «¿Es esto solo posible en Suiza?». Yo no lo creo así. De hecho, nuestra primera experiencia con la reutilización fue en Barcelona, construyendo un pequeño pabellón público experimental. En el caso de los edificios de mayor escala que estamos desarrollando con componentes reutilizados, estos deben cumplir plenamente con los estándares económicos y regulatorios de la vivienda pública de bajo coste suiza, exactamente igual que un edificio nuevo; no son más caros. Lo que realmente se necesita es voluntad política, nada más.
Por ejemplo, quizás la iniciativa de vivienda pública más interesante a nivel europeo en los últimos veinte años se trate de IBAVI, en Mallorca. Este programa se llevó a cabo con presupuestos relativamente estándar para el contexto español, y aun así produjo una arquitectura notable. A mi entender, la clave fue que una serie de políticos establecieran un sistema de concursos con jurados competentes, dando confianza a los arquitectos y dejando espacio a propuestas menos convencionales. Una vez establecido el marco, los proyectos llegan. Así que no se trata de un contexto únicamente suizo; sino de las decisiones de quienes ostentan el poder político. Si mañana alguien en España o en cualquier otro lugar decidiera empujar en esta dirección, sería del todo posible.
Es más, el principal factor de encarecimiento en los proyectos de reutilización no está relacionado con el material, sino con la mano de obra. Los materiales suelen obtenerse a ningún o muy bajo coste, pero el proceso de adaptación y reutilización requiere más mano de obra, también por parte de los arquitectos. Y es precisamente en Suiza, donde la mano de obra se encuentra entre las más caras del mundo. Así que, desde esta perspectiva, en otros contextos donde la mano de obra es menos costosa, la reutilización podría tener incluso más sentido desde el punto de vista estrictamente económico.
Vuestro proyecto Elementa es un caso de estudio representativo y en curso, de la vivienda social empleando componentes reutilizados. ¿Dirías que trabajar con materiales reutilizados es fundamentalmente diferente de construir desde cero?
PG: Elementa fue nuestra propuesta para un concurso público abierto organizado por la ciudad de Basilea. El proyecto requería 150 apartamentos utilizando un catálogo de componentes, principalmente forjado, vigas y columnas de hormigón prefabricado. Decidimos integrar estos elementos en la estructura portante, ya que es donde, en general, podemos lograr el mayor ahorro de emisiones de CO₂. De este modo, desarrollamos varios sistemas estructurales para incorporar la mayor cantidad posible de componentes reutilizados.
Trabajar con la reutilización de componentes significa no tanto diseñar el edificio final, sino establecer estrategias en lugar de soluciones fijas. Por lo general, estos procesos conllevan muchas incertidumbres: la disponibilidad de los componentes puede cambiar, las pruebas pueden mostrar que algunas piezas funcionan y otras no, o también pueden aparecer nuevos elementos utilizables a lo largo del tiempo. Esto requiere una adaptación constante durante toda la fase de desarrollo e incluso modifica la distribución del trabajo. Dicho esto, no percibimos una diferencia fundamental con respecto al diseño de un proyecto convencional. Los principios siguen siendo los mismos; solamente cambian las reglas. Al igual que con el diseño en madera, tierra o prefabricación, cada sistema constructivo entraña sus propias limitaciones. La reutilización simplemente introduce un conjunto diferente de parámetros. A fin de cuentas, la lógica del diseño es muy parecida: simplemente se opera dentro de un marco diferente.
Entrevista realizada en inglés por Gianpiero Venturini
Edición y adaptación al español: Marta Hervás Oroza
Retrato autores: Walter Mair
- Fecha de publicación
- 19 de marzo de 2026
- Revista
- Blog Fundación Arquia
- Tema materia
- Ecosistemas Interconectados, Entrevista



