Estructuras Horizontales
Entrevista con Bach Mühle Fuchs, Zúrich, Suiza. DF: Daniel Fuchs | PG: Philippe Grossenbacher | JG: Josianne Gsponner | SM: Simon Mühlebach | JP: Julia Pachera En esta entrevista, New Generations conversa con el equipo de Bach Mühle Fuchs, aprendiendo sobre su estructura conscientemente cooperativa y no jerarquizada. Comprometidos desde sus inicios con la igualdad, han…

Entrevista con Bach Mühle Fuchs, Zúrich, Suiza.
DF: Daniel Fuchs | PG: Philippe Grossenbacher | JG: Josianne Gsponner | SM: Simon Mühlebach | JP: Julia Pachera
En esta entrevista, New Generations conversa con el equipo de Bach Mühle Fuchs, aprendiendo sobre su estructura conscientemente cooperativa y no jerarquizada. Comprometidos desde sus inicios con la igualdad, han desarrollado un modelo alternativo que valora la autoría compartida, salarios transparentes, y la toma de decisiones colectiva. Como se observa en proyectos como Stadtufer, una iniciativa que proporcionó un espacio para la experimentación a la comunidad, o la fundación de la Association for Hempcrete, que impulsa y promueve la construcción en hormigón de cáñamo, su objetivo es encontrar un equilibrio entre la sostenibilidad económica y los proyectos sociales, al mismo tiempo que fomentar el desarrollo.
¿En qué medida consideráis que los concursos sirven como catalizador para estudios de arquitectura emergentes en Suiza?
DF: En Suiza, no hay trámites para obtener la licencia de arquitecto ni exámenes adicionales tras graduarse, puedes ejercer de inmediato e incluso firmar proyectos. Si ganas un concurso, a menudo tienes asegurada la oportunidad de construir el proyecto.
SM: También soy crítico con los concursos. A menudo se consideran la única piedra angular del proceso arquitectónico, y si bien tienen sus méritos y son una herramienta importante, muchos aspectos no se abordan o resultan problemáticos. Por ejemplo, los concursos abiertos de vivienda en Zúrich implican una cantidad significativa de trabajo no remunerado. Con los años, las expectativas para las propuestas han aumentado: ahora se requiere incluir planos detallados y cálculos de superficies, lo que aumenta significativamente la carga de trabajo. En mi opinión, uno de los objetivos hoy en día subestimados de un concurso debería ser la selección de un equipo con la capacidad y las cualidades para mediar y comunicar los requisitos en beneficio de todos. Los concursos abiertos también son cada vez menos comunes, y los procesos de preselección en función del portfolio de los estudios, limitan las oportunidades para las oficinas más jóvenes.
DF: Esa es una de las razones por las que la participación en concursos se ha disparado. Si hubiera más concursos abiertos, las oportunidades estarían mejor distribuidas, lo que permitiría un proceso más equilibrado. La preselección ofrece cierta compensación económica, pero los estudios más nuevos suelen ser excluidos.
¿Se trata solo del formato, o creéis que existen otros condicionantes?
SM: Otro aspecto de los concursos es el énfasis en imágenes finales muy pulidas. La cultura de la imagen en la arquitectura se ha intensificado, y los estudios dedican grandes recursos a crear renders visualmente perfectos para los concursos. Esto puede frenar la experimentación. En lugar de explorar nuevos materiales o ideas innovadoras, los esfuerzos a menudo se centran en garantizar que el edificio terminado se vea exactamente igual que el render presentado. Otra consecuencia es que a menudo los arquitectos más jóvenes favorecen los concursos de menor escala, potencialmente a expensas de un mayor impacto social o urbano. Sin embargo, los concursos aún pueden ofrecer espacio para la experimentación, especialmente cuando los participantes cuestionan activamente las bases. En nuestra experiencia, algunos formatos permiten ideas radicales que desafían el marco establecido y pueden impulsar a los organizadores a revisar sus requisitos.
La estructura de vuestra práctica es poco convencional, ¿cómo está organizada?
SM: Nos definimos como un colectivo. Legalmente, aún no estamos estructurados como uno, pero esa es la dirección en la que nos dirigimos. Actualmente, somos tres socios fundadores trabajando con dos colaboradores. Nuestra forma de trabajar es muy horizontal: delegamos responsabilidades a grupos más pequeños en lugar de concentrarlas entre los socios. Un aspecto que fue relativamente fácil de adaptar dentro de este modelo horizontal es la organización de tareas en “círculos”, donde los miembros del equipo se reúnen según sus intereses o experiencia para gestionar áreas especificas del estudio. Así, los socios no tenemos que supervisarlo todo nosotros mismos. Cada persona contribuye donde es más competente, lo que crea un enfoque en la colaboración más estructurado.
DF: Cuando empezamos, éramos solo nosotros tres. El nombre de la empresa refleja ese estado, compuesto por partes de nuestros apellidos. Siempre hemos buscado la igualdad, incluso en lo económico. Desde el principio, acordamos que todos recibiríamos el mismo salario. Durante mucho tiempo, esto nos funcionó. Pero a medida que hemos crecido e intentado atraer empleados más cualificados, se ha vuelto más difícil, encontrar un equilibrio sostenible ha sido complicado.
Otro aspecto que no es tan fácil: pensar en la autoría plantea preguntas cruciales sobre la colaboración. Todavía existe la idea tradicional de un solo nombre detrás de un estudio. Pero cuando los proyectos involucran a 20 personas, ¿cómo trasladamos al público este mensaje? No hemos encontrado aún un modelo de autoría en colaboraciones abiertas, es una cuestión más amplia para la disciplina y su futuro.
SM: Hemos hablado de esto con otros estudios, pero la mayoría aún se basa en el modelo clásico. Estamos explorando algo nuevo para nosotros, una forma que tenga sentido en nuestra práctica.
¿Cómo empezó todo esto, cuáles fueron vuestros inicios?
DF: Nuestro primer hito como equipo fue un concurso en 2013 para un aparcamiento. Fue la primera vez que los tres trabajamos juntos, y ganamos un premio. Esa experiencia fue increíblemente motivadora, nos demostró que éramos suficientemente competentes como para buscar ser independientes. Cuando fundamos oficialmente el estudio en 2015, Simon trabajaba en la Universidad de Artes Aplicadas de Winterthur, Philippe trabajaba en otro estudio en Zúrich y yo me había mudado recientemente a Belgrado. Vivir en Serbia nos dio libertad financiera, ya que nuestros gastos eran más bajos, lo que nos permitió centrarnos en los concursos sin la presión inmediata de generar ingresos.
SM: El objetivo era crear libertad para pensar, experimentar y definir lo que queríamos hacer. Serbia nos dio tiempo para explorar nuestro enfoque sin la presión económica de empezar en Suiza. Esto nos permitió centrarnos en cuestiones sobre lo que la arquitectura puede ofrecer más allá de cumplir con un programa o un presupuesto.
DF: Durante esa época, también construimos una casa de vacaciones en la campiña serbia, nuestro primer proyecto construido. Ese proyecto marcó un cambio: de centrarnos en concursos a la realización práctica. Al regresar a Suiza, Philippe y yo colaboramos con un arquitecto en Weinfelden, que había sido mi mentor. Fue una etapa inesperada pero estabilizadora, y nos enseñó la importancia de la artesanía y la atención a los detalles más pequeños, que a menudo se pasan por alto en los estudios más grandes.
SM: Mientras tanto, yo seguía muy involucrado en las artes aplicadas. Tras completar varios proyectos en este entorno, nos sentimos listos para volver a la independencia total.
DF: Ahora, estamos entrando en una nueva etapa, nuestra generación está empezando a ser nuestros clientes. Recientemente, también ganamos un concurso importante en colaboración con otro estudio, lo que nos ha proporcionado un proyecto estable para mantener a nuestro equipo.
¿A qué tipos de proyectos os dedicáis?
DF: Los proyectos iniciados por nosotros mismos son otra estrategia particular que hemos desarrollado. Por ejemplo, co-fundamos la Asociación para el Hormigón de Cáñamo (Association for Hempcrete), para promoverlo como material de construcción. En los últimos años, hemos impartido conferencias y asesorado a otros, compartiendo abiertamente nuestros conocimientos. A diferencia de generaciones anteriores, apostamos por un enfoque open-source, incluso compartiendo planos de construcción detallados para que otros los utilicen libremente.
DF: En cierto modo, nuestro trabajo abarca tres categorías: trabajo por encargo convencional, proyectos de iniciativa propia no remunerados y proyectos solidarios. Los proyectos solidarios profundizan en las redes y la creación de conocimiento. En estos casos, a menudo actuamos como clientes y coordinadores. Estos proyectos se centran menos en la elaboración de planos y más en la financiación, la visión y la conexión con las personas adecuadas. Nos permiten aplicar nuestros conocimientos de forma creativa y aprender durante el proceso.
¿Tenéis algún ejemplo de estos proyectos solidarios?
DF: Stadtufer surgió como una iniciativa municipal en una región periférica del cantón de San Galo. Querían reutilizar una fábrica textil vacía mediante un proceso participativo. La idea era organizar un grupo que se hiciera cargo de la fábrica y la comprara. En 2021, logramos financiar la compra de la fábrica y establecer la cooperativa. Desde entonces, nos hemos centrado en los aspectos arquitectónicos y otros requisitos legales típicos de los edificios antiguos. El proyecto ha llegado a una fase crítica en la que necesitamos conseguir financiación a largo plazo para la siguiente etapa: convertir partes del edificio en viviendas. Actualmente, la fábrica actúa como espacio de trabajo y cultural, pero la vivienda de uso mixto siempre ha formado parte de la visión.
SM: También participamos en proyectos de otra escala. Por ejemplo, estamos trabajando con los residentes de un patio del siglo XIX en Zúrich para re-apropiarse del espacio, actualmente dominado por el asfalto y los coches. El objetivo es transformar el patio en un espacio común más habitable. Si tuviéramos que calcular las horas invertidas en proyectos como estos, parecerían inviables. Pero nuestro objetivo principal no es obtener beneficio económico, sino empoderar a las personas con el conocimiento y las herramientas que necesitan para mejorar su entorno.
Entrevista realizada en inglés por Gianpiero Venturini
Edición y adaptación al español: Marta Hervás Oroza
Retrato autores: Alex Ochnser
- Fecha de publicación
- 26 de marzo de 2026
- Revista
- Blog Fundación Arquia
- Tema materia
- Ecosistemas Interconectados, Entrevista



