Podcast: Construir en Común, con Ernest Garriga y Cristina Gamboa
Este podcast forma parte de una serie de ocho conversaciones que New Generations desarrolla para Fundación Arquia en el marco editorial del proyecto Ecosistemas Interconectados para el año 2026. En este episodio, Gianpiero Venturini (New Gens) conversa con Ernest Garriga y Cristina Gamboa, socios de la cooperativa Lacol1, sobre los orígenes de la cooperativa en…

Este podcast forma parte de una serie de ocho conversaciones que New Generations desarrolla para Fundación Arquia en el marco editorial del proyecto Ecosistemas Interconectados para el año 2026.
En este episodio, Gianpiero Venturini (New Gens) conversa con Ernest Garriga y Cristina Gamboa, socios de la cooperativa Lacol1, sobre los orígenes de la cooperativa en el barrio de Sants, la construcción de modelos colectivos de trabajo y vivienda, y el papel de la arquitectura como herramienta de transformación social y política. A través de experiencias como La Comunal, La Borda y proyectos más recientes como Goig Roig, la conversación explora el potencial del cooperativismo como una infraestructura de apoyo mutuo capaz de transformar las formas de habitar, trabajar y construir comunidad. Lacol comparte cómo su práctica ha evolucionado desde un colectivo informal surgido en el contexto de la crisis de 2008 hasta consolidarse como una referencia en torno a la vivienda cooperativa, la gestión colectiva y los modelos no especulativos. El episodio reflexiona también sobre cuestiones como los cuidados, la sostenibilidad, la autogestión y el papel de la arquitectura como herramienta cultural y política capaz de fortalecer vínculos sociales, generar redes de solidaridad e imaginar nuevas formas de vida compartida.2
EG: Ernest Garriga | CG: Cristina Gamboa
Construir en Común 3
EG: Lacol nace en 2009, aunque en ese momento no sabíamos tampoco que acabaríamos siendo cooperativa. Éramos dos grupos de amigos de la universidad que alquilamos un espacio aquí en el barrio de Sants, que al final fue como un lugar elegido porque está cerca de la estación, cerca de la universidad y nos permitía a todos llegar ahí, compartir lo que eran los últimos años de la carrera universitaria. Toda esa locura de estar haciendo maquetas solo en casa, cosas así, pues la intención era compartir, debatir, teníamos infraestructura mancomunada, tipo un plotter, libros y demás, y era nuestro espacio de hacer cosas universitarias en el fondo también, de hacer fiestas, de invitar a gente, de pasarlo bien, pero sobre todo pasarlo mejor en los últimos años de universidad, donde estás combinando trabajo, estudios, vas a tope y nos juntábamos a veces por la noche, hasta otras horas trabajando.
Y de ser como un grupo de amigos que, como antes decíamos, años complicados, crisis del 2008, diáspora de compañeros por Europa, con los que hemos quedado por diferentes situaciones, También hicimos como grupo fuerte a la hora de entender que podíamos persistir aquí y ofrecer alguna cosa a través de una arquitectura que ya, sin querer o por el barrio en el que estamos, Sants, que es un barrio muy reivindicativo, empezó a tener una línea politizada, una clara línea de incidir, a través de la arquitectura en cosas que están pasando en la ciudad.
CG: Quizás también añadir que justamente desde este espacio se creó un grupo para poder proponer desde la academia situaciones relacionadas con el barrio como proyecto final de carrera. Yo creo que fue como uno de los mecanismos para conocer mejor el barrio, para conocer a la gente, para entender el rol de la arquitectura y lo que podíamos ofrecer nosotros con nuestras herramientas al entorno. y de aquí surgieron vínculos imprescindibles en nuestros inicios, como son Can Batlló, donde tres de nuestros compañeros estuvieron realizando el proyecto final de carrera y se convirtió en una escuela para nosotros, que era un espacio pendiente de transformación urbana, con una presión especulativa muy grande y que realmente todo el barrio Hizo todo un movimiento de reapropiación y de autogestión para transformarlo y que actualmente sigue con esta dinámica. Y también ejemplos como la Lleialtat Santsenca, que es un espacio cerrado, también con una reivindicación del barrio para transformarlo en un centro cívico, donde Carles Baiges, por ejemplo, participó elaborando todo lo que fue la participación para entender las necesidades, se convirtió en su proyecto, pero se convirtió en un pliego de condiciones para un concurso que finalmente pudimos ser jurado para participar de la elección y es un fantástico centro de H Arquitectos. Entonces, bueno, fueron como las maneras de aproximarnos al entorno, de generar vínculos con la asociación de vecinos, con la gente que vivía en la calle y, como decía Ernest, era un barrio muy organizado, con un pasado obrero de movimientos sociales, de movimientos okupas, etc. Entonces, todo esto nos enriqueció y especialmente era un barrio con un pasado de cooperativismo, entonces nos permitió saber más qué era una cooperativa. Y de aquí un poco como el hecho de juntar este espacio como escuela, estos primeros inicios y sobre todo esta tradición cooperativa, que nos hizo pensar que podíamos realmente convertirnos en cooperativo.
EG: Cuando tú haces un trabajo como podría ser el trabajo final de carrera, que al final es papel que quede ahí en la universidad, como esto puede acabar siendo casi como un arma propositiva, en vez de estar como en la queja constante de esos años, que ya era una queja constante por la situación, como poder ser propositivos y rápidamente los movimientos sociales también se agarraron a esas propuestas, a esos dibujos, para ir con más fuerza la administración a negociar. Entonces aquí fue como nuestro cambio de chip de esto podemos incidir y podemos participar en esto desde una posición técnica y al mismo tiempo activista y como vecinos.
CG: Sí, es como replantear un poco la agencia de la arquitectura y cuál podía ser nuestro rol en un contexto en el que había falta de recursos, que parecía que tenías que irte para realmente hacer arquitectura. Era como tener una actitud proactiva, constructiva y una reflexión constante entre nosotros. Sí, de qué podemos aportar en nuestro entorno, que realmente estaba lleno de necesidades. Y de aquí surgen posteriormente proyectos como las cooperativas de vivienda, que era realmente la necesidad en un contexto de crisis, especialmente vinculada a temas habitacionales, a la crisis de las hipotecas, etc., para fomentar nuevos modelos de acceso a la vivienda. Entonces, bueno, se ha ido como hilando un poco esta relación de la universidad al barrio y del barrio a lo que somos a día de hoy.
La práctica como herramienta de cambio colectivo
CG: Creemos que cualquier actividad cotidiana puede tener un rol político, porque a veces lo vemos a día de hoy con el hecho de compartir una lavadora, que podría ser un acto político, o el hecho de cuidar a una vecina, el hecho de trabajar conjuntamente, de replantearnos en ser una estructura horizontal en lugar de una jerárquica, de plantearnos trabajar en vivienda social y no dentro del mercado. Quizás la reflexión era, si no era político, todos los arquitectos que estaban trabajando como parte de este motor económico y de parte de esta gran burbuja Entonces, bueno, realmente creemos que cada decisión tiene una componente política.
EG: Sí, y también como hijos de esa época, ¿no? Como un poco el salir rebotados, ¿no? Mira qué han hecho la generación anterior, después lo miras y hay cosas muy bien hechas también y todo, pero hay una sensación de… nos han dejado aquí un desierto y nosotros venimos rebotados a cambiar todas estas cosas, a cambiar el tipo de despacho, a cambiar la forma de salir a la calle, bueno, todas esas cosas que estaban pasando, pues nosotros desde el colectivo, que en ese momento éramos colectivo de arquitectos, ni siquiera nos habíamos definido qué es lo que éramos, ya estábamos participando de aquellas cosas que a nosotros como jóvenes nos generan inquietud.
CG: Y yo creo que esto va muy ligado también al hecho de que justamente en un periodo de… de precarización de nuestra profesión, las condiciones laborales eran nefastas, muchos compañeros se tenían que ir y los que quedaban realmente tenían situaciones de estar no remunerados, entonces había también una parte de cómo dignificar la profesión y cómo encontrar también fortalezas, entonces yo creo que el grupo, el hecho de pensar que no estás tú solo, sino que estás como juntando las fortalezas de cada uno, nos hacía yo creo que más válidos como arquitectos para hacer frente pues al sector y también formaba parte de intentar ver de qué manera, colectivamente, éramos capaces de establecer unas condiciones laborales mejores, o al menos como lucha por ellas. Entonces yo creo que la dignidad en el sentido laboral, también acompañando mucho la construcción de Lacol, porque al final era esto, era querer estar en Barcelona, trabajar como arquitecto y vivir de ello.
De colectivo informal a cooperativa
EG: Digamos que los pasos eran, en cierta manera, como poco naturales, ¿no? O sea, empiezas a hacer tal, tener ya un encargo, uno es autónomo, ¿no? Con situaciones que, al igual, no son de mucho interés ahora, pero como que íbamos trampeando como podíamos. Y, como decía Cristina, pues estábamos en Sants, que es un sitio con una tradición cooperativa increíble, y casi fue como por osmosis, nuestros vecinos de La Ciutat Invisible, La Directa, que ahora también son vecinos aquí en la Comunal, en nuestras nuevas oficinas, eran todos proyectos cooperativos, y casi como ya íbamos para allá, pero es que, sin saberlo, ya éramos una cooperativa, porque al final la cooperativa lo que te dice es que las trabajadoras son las personas que dirigen y toman decisiones sobre el rumbo del proyecto empresarial y al final son las propietarias, democráticamente se deciden todos los pasos a seguir, las vías estratégicas y demás, y es algo que ya estábamos haciendo. Lo único que nos faltaba era poner nombre a esto y aquí es cuando el barrio también nos puso como un poco el espejo de, estáis haciendo esto, ya sois casi esto, ya tenéis que hacer el paso. Lo que pasa es que tampoco había muchos referentes en ese momento de cooperativas de arquitectos. Obviamente hacer el paso a cooperativa de trabajo, que es todo esto que ya he mencionado del funcionamiento de las trabajadoras, pues entramos ya, que éramos en ese momento 14 personas que estábamos trabajando. Fue automáticamente una cooperativa creada con 14 personas socias que al primer momento yo tengo el recuerdo de “estáis locos”, o sea no hay trabajo como vais a montar una cooperativa de 14 personas en bloque esto va a ser la ruina ¿no? y en cierto modo al principio lo fue, lo que pasa es que es como remar, creer, empezamos a tener espacios donde donde generar todo este impacto que tanto nos interesaba, sobre todo Can Batlló como campo de prueba, espacios donde realmente estábamos gozando muchísimo lo que estábamos haciendo, aunque realmente laboralmente aún estábamos bastante lejos de conseguir esa dignidad que nosotros anhelábamos.
CG: Digamos que teníamos claridad de dónde queríamos ir, pero que tampoco necesitábamos tiempo para conseguirlo. Entonces fue un proceso en que poco a poco las diferentes personas socias se fueron convirtiendo en trabajadoras realmente. Entonces, no sé si fueron dos, tres años, quizá incluso más, en los que había algunos perfiles que trabajaban media jornada afuera, media jornada adentro, algunos 100 % adentro, a medida que entraban proyectos se podían ir incorporando, entonces fue como un proceso para intentar cómo ver de qué manera sosteníamos. Y esto fue también en base a que realmente creo que en la universidad no te explican cómo organizar una empresa y también en base a recoger información, seguimos siendo obsesivos con los datos, porque esos datos a nivel económico, a nivel de trabajo, de veras dedicadas a los proyectos, nos daban como esta seguridad para tomar decisiones. Yo creo que fue también este aprendizaje de cómo nos organizamos y cómo vamos construyendo poco a poco y de manera orgánica. Y creo que esta condición orgánica nos sigue acompañando ahora, porque yo creo que Lacol no ha sido igual a nivel de estructura ni de dinámicas de un año para otro o de dos años en dos años. Desde generar una asamblea, que era el espacio único de decisión, actualmente, que nos organizamos en diferentes áreas de trabajo, y la asamblea es un espacio bianual o trianual. Realmente hay toda una estructura, también más por delegación, por temas que nos van articulando a los diferentes socios, pero que realmente ha permitido cierto crecimiento, como cierta delegación. Pero bueno, lo que decía es muy importante para mí, es que esta construcción de un proyecto que se basa en las necesidades, en los intereses de las personas, y que también incluso las líneas de trabajo, las dinámicas han ido variando. Y creo que lo que Algo que podríamos también añadir, yo creo, es que como cooperativa al final no deja de ser como un dispositivo o un proyecto de la economía social. Y lo que fue interesante también fue un poco descubrir esta red, entender qué significa formar parte de la red de economía social, de los valores de la economía social, y como decía Ernest, creo que los compartíamos porque estaba vinculado a un tema de relación con el territorio, de corresponsabilidad, de horizontalidad, de miradas feministas de poner los cuidados en el centro, miradas hacia también esta relación con el entorno, vinculado también a poner la vida en el centro, obviamente. Entonces, creo que había muchos de nuestros valores que ya estaban realmente totalmente compartidos y alineados con los valores del cooperativismo. Y creo que justamente forma parte de esta red, también nos fortaleció, porque generamos todas las dinámicas de intercooperación, que fueron también fundamentales para sacar adelante el proyecto, para que surgieran y nacieran iniciativas.
EG: Sí, al igual, también, después ven las preguntas tipo, ¿Y no os peleáis?, como siempre hay gente que va por ahí. Y, obviamente, este camino es un camino basado en la confianza, o sea, en hacer un grupo fuerte, que trabaja también los conflictos, que intenta avanzar en bloque y generar un espacio donde, digas, bueno, a veces hacíamos la broma de Lacol, siempre, gana, en el sentido de que a veces tu mirada individual la mantienes obviamente porque es lo que enriquece el grupo, pero tienes que entender también, poder leer cuál es el rumbo que estamos trabajando como grupo. Y entonces esta confianza también nos llevó yo creo apostar mucho por lo que estábamos haciendo y aún estando trabajando fuera, salir del auto-trabajo, venir a Lacol, poner algunas horas o incluso en algunos momentos que estábamos un poco locos, era compartir parte de nuestro salario externo, los que estábamos trabajando fuera, con los que estaban dentro para igualar lo que se estaban ingresando entre los de fuera y los de dentro. O sea, que son cosas que al cual es un poco anecdótico, pero al final es una confianza muy fuerte con el proyecto y para tirar adelante no hay que esconder, que ha sido como bastante difícil.
¿Qué es una cooperativa?
CG: Digamos que como cooperativa tenemos unos estatutos que en ese sentido sí que son más generales. Yo creo que el documento del régimen interno es el documento que de alguna manera recoge todas estas prácticas que se han ido desarrollando con el tiempo, que en su momento inicial eran todos esos mecanismos de solidaridad, a día de hoy podemos recoger todo el espacio de talleres o dinámicas que tenemos en el día a día, o también todos los mecanismos que hemos introducido para dar mejoras a nivel de conciliación, a nivel de maternidades o paternidades, o cualquier otra dinámica, incluso apoyo a formaciones, etc. Las cooperativas tienen estatutos más ligados a la ley de cooperativas. Desde el principio hemos sido constituidos como una cooperativa sin ánimo de lucro, que es una cooperativa sin ánimo de lucro. Tú tienes como un sueldo, pero a final de año si hay beneficios se reinvierten en la cooperativa para hacer crecer el proyecto, básicamente es como la diferencia entre una cooperativa con o sin ánimo de lucro, que no quiere decir que no puedas esto, como cobrar por el trabajo que se hace. Entonces yo creo que eso está muy establecido por el marco legal, el régimen interno es el que recoge las dinámicas internas que tenemos, que como decía han ido evolucionando en el tiempo, y después lo que es la estructura también es algo que ha sido que ha ido como cambiando con los objetivos que nos hemos ido marcando.
Actualmente Lacol se estructura por una asamblea general, una asamblea que se encuentra anualmente seguro que tenemos como la revisión de los objetivos anuales y después en verano hacemos otra por eso como dos momentos al año que son como básica de marcar las líneas, como de revisar el año anterior y de marcar las líneas futuras, también sobre todo a nivel también laboral, económico, que es lo que nos da también esta seguridad para sostener pues lo que es la estructura y después nos organizamos en cuatro líneas de trabajo. Tenemos actualmente lo que sería más una línea de arquitectura, obra, la parte más de vivienda cooperativa, que está muy vinculada con la Dinamo, que es una fundación que co-creamos con otras entidades para dar apoyo al movimiento cooperativo. Tenemos la línea de gestión de obra, que a raíz de las cooperativas de vivienda nos dimos cuenta que son grupos autónomos de personas que están impulsando este proceso y que necesitan la ayuda en el proceso arquitectónico, pero también en la gestión de la obra. Y veíamos que realmente el mundo de la construcción en España es un sector que tiene también una capacidad de transformación y de impacto, entonces también estaba bien ver de qué manera podíamos articular esta parte de apoyo a los grupos en la gestión de la obra y también establecer criterios de sostenibilidad, de equidad y también tener un poco esos valores de la economía social, ver de qué manera podían tener un reflejo en la gestión de la obra y la construcción. Y por último tenemos la parte de transición energética que está también vinculada a esta entidad hermana, que sería BATEC. Y lo que nos parecía interesante en Lacol es que en lugar de estar como creciendo, hay capacidad de generar estructuras y existe este sistema más fractal con la de Dinamo o BATEC, que son procesos de intercooperación con otras entidades de la economía social.
Digamos que hay como estas cuatro áreas de trabajo y después sí que hay como momentos que son espacios transversales. Bueno, aparte de que tenemos dos espacios que serían como una coordinación, una gerencia, que se podría decir, igual que cada uno de los socios está vinculado a una parte más de liderazgo en cada una de estas áreas, pero también un par de ellos están como esta coordinación transversal para poder tener una mirada como general de las áreas y para ver de qué manera desde cada una de las áreas se trabaja para los objetivos comunes.
EG: Y también poder apoyar también las necesidades de cada área, ¿A quién vas a pedir ayuda? Pues hay como una gerencia que es como necesito más gente o necesito más recursos en esto, como alguien que tiene esta capacidad de entender si realmente estamos yendo bien o no estamos atomizando un poco, que a veces puede pasar, porque el día a día te lleva a desarrollar.
CG: Claro, porque estamos acostumbrados a trabajar como asamblea, todos 14, 13, porque hemos tenido diferentes socios trabajadores. Bueno, digamos que el grupo ha ido como cambiando un poco. Ahora actualmente somos 11 socios trabajadores. Y también hay como dos espacios que son también como de apoyo. A veces decimos que ahí puede haber áreas más productivas y más reproductivas. También hay una área que es más de administración, toda la parte más de administración. Y, por último, la que estamos más Ernest y yo, que le llamamos mensaje, porque está muy vinculada a la transferencia de conocimiento interno entre las áreas y las personas que están formadas por la cooperativa y también hacia el exterior. Incluso la entrada de información con formaciones, etc. La organización de los talleres, espacios de café, que les llamamos, que son espacios para poder compartir de manera breve, en media hora, proyectos, experiencias, referencias, lo que pueda surgir. Digamos que hay esta estructura, que son esos diferentes espacios en paralelo, pero con estos puntos de encuentro, que pueden ser estos talleres, estas reuniones.
Un espacio con muchas voces
EG: Si nos remontamos un poco a cuando llegamos al barrio y teníamos estos vecinos, como La Ciutat Invisible, son proyectos cooperativos que en otras vertientes profesionales son muy potentes, algunos en el tema más cultural, otros periodistas, al final es como que te das cuenta que a través de la economía social y solidaria se pueden desarrollar y de forma muy potente estos proyectos. y, casualmente, eran nuestros vecinos. Entonces, en ese momento que en Lacol ya no estábamos como en una lata de sardinas, en un despacho, un montón de gente, decidimos que teníamos que alquilar o buscar un espacio nuevo y fue en ese momento cuando nos juntamos con las otras cooperativas que al final eran nuestros vecinos para buscar un sitio mejor, más atractivo y poder hacer un poco un polo donde juntarnos y como sumar estas sinergias y casi dar más a conocer estos proyectos en el barrio. Entonces en vez de buscar pequeños locales, pues claro, ya primero somos tres, después cuatro, cinco, hasta nueve cooperativas que forman el conjunto de La Comunal, ya nos da bastante. de buscar algo más grande y encontramos estas naves industriales que no estaban en alquiler, pero aquí cada uno hizo su trabajo, los arquitectos diseñar, los periodistas investigar quién era el propietario para ir a hablar con él, como que cada uno hizo su trabajo. Hasta el final hicimos esta negociación, que es un espacio privado, que está catalogado, entonces tampoco el propietario tenía facilidad como para alquilarlo y desarrollar algún proyecto, porque estaba muy abandonado y fue esta suma de entidades e intereses que hicimos con un proyecto bastante sólido, con un alquiler de 25 años, unas condiciones buenas, rehabilitar todo esto con inversión mixta entre las cooperativas y el propietario porque al final se estaba rehabilitando un patrimonio que es propiedad privada. Y esto al final hace este ecosistema que nos junta, que suma esfuerzos, que al final ha ido cambiando también. Tenemos la Dinamo también integrada dentro del proyecto de La Comunal. Y bueno, para quien no lo conozca, es un espacio como referente en el barrio desde diferentes puntos. Puedes venir a comer medio día un menú, por la noche hay conciertos, después hay unos arquitectos, las abogadas de Iridia, periodistas, programadores informáticos, programadores culturales, la Dinamo, que es promoción de vivienda cooperativa, bueno, al final es un poco una amalgama de proyectos, pero que juntos, al igual, tenemos más fuerza.
Dispositivos de transformación barrial
EG: Con esa idea de potenciar el cooperativismo, había como en vivienda cooperativa, en trabajo, la comunal, los proyectos que nos han definido como lo que somos. ahora también han sido proyectos casi salidos desde la autopromoción, porque Lacol era parte del grupo impulsor de la Borda, Lacol era el grupo impulsor de la Comunal, o sea, no son encargos que viene un cliente y te dice, quiero hacer esto, sino que ya estábamos empujando para tener estos espacios que creemos que son espacios de transformación y que guían nuestras vidas hacia direcciones que nos sentimos más cómodos y que son los que apostamos.
CG: Justamente, yo creo que son proyectos que están muy vinculados a como nos atravesaban también necesidades, de tener un trabajo digno, de poder tener una vivienda digna y, de alguna manera, a veces hablamos de infraestructuras para vidas sostenibles o para la sostenibilidad de la vida, y a veces hablamos de infraestructuras de vivienda, pero infraestructuras también productivas o culturales, como podría ser La Comunal, que no deje de ser dispositivos en el barrio, que también tienen una voluntad casi totalmente de resistencia, porque los barrios van transformándose, Sants también tiene sus olas de gentrificación y de expulsión, a veces incluso también te puede pasar en locales, entonces era una manera de generar un efecto también de resistencia en el barrio y de generar otro tipo de cultura también.
La Borda, vivienda cooperativa y no especulativa
CG: Al final, como decía, la Borda es la primera experiencia de vivienda cooperativa y no hace en el contexto de Can Batlló y básicamente era en el contexto de un espacio auto gestionado y de cierta emancipación, de qué manera se pueden generar estos modelos de acceso a una vivienda asequible y estable y no especulativa y realmente es una respuesta al contexto de Barcelona donde es una ciudad con un porcentaje yo creo que también equiparable y extensible a otras ciudades españolas, con una vivienda social bajísima, en un momento que la política no tenía capacidad para dar respuesta a las demandas, en un contexto que el mercado está controlando el sector. Entonces, básicamente, la vivienda cooperativa quiere ser esto, una alternativa no especulativa para generar vivienda asequible, y justamente una oportunidad también para repensar el modelo de propiedad, el modelo de promoción y modelo de gestión. De qué manera las personas que viven en las cooperativas pueden implementar otras formas de convivencia y vida comunitaria para de alguna manera también replantear esta atomización y esta individualización que yo creo que la sociedad cada vez nos está como llevando hacia allí.
EG: Bueno, al final, vemos claramente que en la ciudad te alquilas un piso, vives en un barrio donde ni trabajas ni tienes tu entorno cercano, porque por precios nos vamos desplazando y dónde está este núcleo, dónde está mi pueblo, mi sitio de confort, mis calles, mi espacio de convivencia, entendiendo convivencia como desde ir a comprar, ir al gimnasio, estar en casa, quedar con los amigos, como algo más complejo que al final también tiene una clara influencia en sostenibilidad, no tener que mover, no tener que estar invirtiendo tiempo, al final es quedarte en el barrio. Y cómo todo esto también lo podemos llevar dentro de un edificio de viviendas. Hay un socio de La Borda que siempre dice que La Borda al final es hacer un pueblo dentro de la ciudad, que es como también dentro de mi comunidad, como si fuera una cebolla de varias capas de intercambio social, también la comunidad es un sitio fuerte donde sentirme arropado, donde cuidar a la vecina, ayudar, sentirte como un poco protegido al mismo tiempo que se te está ofreciendo una vivienda digna a largo y definido, son 65 años con lo que estamos trabajando. Pero todas estas frases, que pueden ser sencillas, al final es todo lo que no tienes fuera. O sea, tranquilidad, poder organizar tu vida en algo que es estable, saber que tienes una comunidad. Y al final, en diferentes situaciones de tu vida, o sea, si te proyectas en ese momento de los 30, 20 y poco, 30 y algo, que eres joven, haces lo que quieres, no necesitas todas estas cosas, o lo ves como más tangencial, pero hay muchos momentos de la vida, o también en ese, donde sí necesitas soporte, soporte familiar, soporte de amigos, lo que sea, y al final es ahí donde te das cuenta del potencial de esa convivencia. O sea, algo que realmente existe, que tiene estas redes, que te hace estar tranquilo, y de esto hay estudios que no hemos hecho nosotros, sino que ha hecho la Agencia de Salud de Barcelona, donde ya se ve que proyectos de este tipo reducen la ansiedad, hacen que las personas estén más tranquilos. O sea, como al final te puedes focalizar en otros aspectos de tu vida y no estar luchando por la vivienda, no estar luchando para cuándo verás a tu familia. O sea, como que son un montón de cosas que te quitan energía y tiempo, que si las puedes estabilizar es cómo vivir bien. Y esto de trabajar las comunidades, al final, es todo esto. Y no negaremos que también hay todo un trabajo detrás, digamos, para hacer que funcionen, cómo se toman las decisiones dentro de un edificio de viviendas, todo esto. También es la parte más técnica, digamos, de cómo trabajar.
Entre comunidades y formas de habitar
CG: Yo creo también que cada comunidad es un mundo y al final nosotros somos arquitectos, juntamente con la Dinamo acompañamos a los grupos y creo que cada comunidad también define estos vínculos que quiere construir. Al final hay comunidades que pueden ser más intencionales, que por ejemplo hay comunidades fuera de Barcelona como Casa de La Raval, que es un proyecto que realmente nace de la voluntad de tener una convivencia más intensa, de poder compartir las comidas cotidianas, las crianzas. Aquí en Barcelona puede haber proyectos donde la componente de asequibilidad ha sido la motivación principal, pero luego la confianza del proceso va construyendo estos lazos que tienen un impacto luego en la convivencia. Pero yo creo que cada proyecto se va como situando en este modelo, en este imaginario de qué tipo de vida comunitaria quiere tener. Pero creo que lo que Ernest comentaba es fundamental, yo creo que somos seres interdependientes, y que realmente al final el proyecto está construyendo una estructura, una infraestructura, para poder dar atenciones a lo largo de la vida. Y como decía, yo creo que las primeras infancias, pero también en el momento de vejez, hay muchos proyectos que también están focalizándose en este momento, donde ven que hay un cambio en la estructura familiar, en los modelos de familia, en los modelos de cuidado, y también en la capacidad de tomar como decisiones hasta el último momento de tu vida. Y creo que son como discusiones que van en paralelo a la arquitectura, que nos enriquecen, que cada proyecto nos hace como pensar. Y, por ejemplo, terminamos el año pasado el proyecto de La Morada, que es un proyecto que está impulsado por un grupo de mujeres lesbianas trans que realmente vinieron a Barcelona buscando un espacio de libertad, de ir reconstruyendo sus espacios de las redes feministas, pero que al momento de plantearse cómo vivir, aparte de que es un colectivo muy precarizado en las situaciones, también el hecho de que cómo envejecer y cómo envejecer conjuntamente. Entonces, ha sido como un proyecto para aprender justamente esta condición de la familia elegida, de qué significa la corresponsabilidad de los cuidados, y bueno, digamos que cada proyecto nos descubre como espacios y esferas de lo que significa vivir conjuntamente.
EG: La palanca de cambio, que a veces usamos proyectos que son palanca de cambio, la palanca de cambio es poder ir a visitar estos edificios y ver cómo la gente ha hecho un cambio de chip, que es un cambio de chip muy profundo, digamos, porque estamos educados para hacer las cosas más individuales o atomizados, como comentamos a veces, y al final ir viendo que el potencial está en ese hecho de compartir es algo que nos gusta pensar que esto empieza en un edificio y al final como mancha de aceite también tiene su impacto en el entorno más cercano.
El poder transformador de la arquitectura
CG: Nosotros realmente creemos que la arquitectura como soporte también tiene que estar replanteada y, de alguna manera, estas comunidades están haciendo que la arquitectura de la vivienda colectiva también avance y se replantee. En ese sentido, creo que había como unos cinco ejes que estos proyectos como realmente atraviesan o reflexionan. Por una parte, sin duda, es la participación del usuario y el conocimiento que tenemos de él y también de qué manera nos permite un empoderamiento, el hecho de también dar como una información que ellos permite como entender la parte política incluso del vivir, pero también nos dan muchísima información para poder plantear regulaciones, normativas, los estándares de lo que es una vivienda, cómo tiene que ser, cómo tiene que estar acabada, etcétera. Yo creo que esto es una parte fundamental de estos proyectos para poder cómo hacer avanzar la arquitectura.
Este tema del modelo de convivencia yo creo que también hace como explotar lo que es como vivienda colectiva. Nos hace trabajar muchísimo los umbrales, la transición desde lo público a lo privado, entendiendo los espacios comunitarios como esta transición. También entender cómo se redefine la unidad, porque creo que en el momento que tú puedes tener una cocina comunitaria, una lavandería, una habitación de invitados o almacenes compartidos, digamos que la unidad se reconfigura, quizás se disminuye, pero digamos que tú no estás perdiendo superficie o equipamiento o confort, sino estás ganándolo y simplemente se está como reconfigurando. Además, yo creo que muchas veces estos cambios tienen un impacto ambiental, porque nos permiten colectivizar recursos, nos permiten redefinir las áreas de mayor nivel de confort, por ejemplo. Entonces, hay como también una estrategia ambiental y también incluso de suficiencia, que hablamos mucho de qué manera tenemos que vivir para poder adaptarnos a los niveles que el planeta, a los límites planetarios, de alguna manera, que el planeta admite.
Y, por último, también yo creo que la componente de la asequibilidad ha sido como crucial y ha atravesado, permitiéndonos entender como dar más peso a algunas partes del edificio, a generar mecanismos de construcción en el tiempo, de personalización, entonces yo creo que todos estos inputs nos han ido como acompañando también en el proceso de diseño, cada proyecto es un mundo, ha sido como ir testeando continuamente estrategias, pero sin duda creo que el resultado defiere del que podría ser la vivienda convencional, donde el objetivo es minimizar las zonas de encuentro, ponerlas en las zonas menos privilegiadas, tenemos esa típica reunión de vecinos en el rayaron y la escalera como estrechos, porque realmente no hay nada más, ningún espacio. Entonces, bueno, es como intentar ir viendo de qué manera simplemente una ventana que da la escalera, es un cambio radical, porque estás como rompiendo este umbral de lo privativo. De la privacidad, de la intimidad. Y, al mismo tiempo, permite reconocer, permite ver, permite cuidar. Entonces, bueno, a veces son como cambios muy pequeños, pero que creemos que tienen impactos en el día a día.
EG: Para completar, igual, el eje de la autopromoción. Es decir, nosotros estamos trabajando con usuario final, que es un grupo de personas, pero que son los promotores. Lo normal en vivienda colectiva, digamos, sería un promotor público o privado con el miedo de, voy a hacer una inversión gigante. ¿Para quién? Para esas personas que vendrán a vivir y que seguramente tienen unos estándares muy marcados. En cambio, ahí el debate, o sea, que el promotor esté en todo el proceso, el debate está siendo constante, es lo que te permite realmente innovar y es como que igual nosotros como arquitectos podríamos tener ideas que después se han desarrollado, pero alguien tiene que dejar hacértelas. Esa confianza, digamos, del usuario promotor, que también sueña en paralelo contigo de cómo queremos vivir, cómo va a ser este cambio, ahí es cuando te permite hacer La Borda y todo lo que ha venido después.
Aprender desde la experiencia
CG: Creo que el hecho de poder generar una experiencia piloto, como fue el caso de la borda, donde te permite poner en práctica y que realmente la gente vea de primera mano qué significa, es fundamental para la difusión del modelo realmente, pero también porque creo que el proyecto de La Borda fue como acompañada de muchas decisiones que tuvieron impactos como colaterales en la disciplina, desde el momento de la parte más de modelo y de la parte más de espacios comunitarios, pero también la decisión de construir en madera, la decisión de construir un atrio, y yo creo que esto también es bonito ver de qué manera, de no construir aparcamiento, que fue como un cambio normativo metropolitano. Entonces, bueno, creo que hubo muchas luchas en paralelo, quizá éramos muy jóvenes o muy inocentes, pero que era bonito ver que, no sé, por ejemplo, vino el IMPSOL a ver la construcción cuando estaban a punto de construir el edificio de Peris Toral, o también un promotor de Girona, con Bosch Capdeferro arquitectura, y como que veías que posibilitaba otras situaciones, o que esto se convirtió en una política de vivienda, porque en el caso de La Borda fue un primer acuerdo, una experiencia, eso como un caso piloto, y a partir de aquí se desarrolló una política de vivienda en Barcelona que permitió una cesión de suelos a más grupos, todo un apoyo técnico y político, entonces, bueno, yo creo que justamente es imprescindible para aprender también de los errores. Yo creo que los nuevos proyectos lo tienen mucho más fácil en algunas situaciones, porque ya hemos visto lo que nos hemos equivocado a nivel de promoción, a nivel de arquitectura, etc. Y algunas luchas pueden ser compartidas. Yo creo que este tema de compartir conocimiento fue lo que motivó a la Dinamo. La Dinamo surge de deciros que todo esto que hemos hecho colectivamente, desde la parte legal, la parte social, la parte económica, la parte arquitectónica, cómo poder ponerlo al servicio de ayuntamientos, de grupos, de instituciones, porque al final el objetivo es poder promover la vivienda cooperativa en el territorio catalán y se ven ahí dos influencias fuera de él. Igual que hemos aprendido desde Uruguay, a Dinamarca y Suiza, que son como grandes referentes en vivienda cooperativa, pues ahora también es el momento de poder nosotros compartir.
EG: Sí, sí, que no quede como un proyecto piloto justamente, sino poderlo replicar y hacer de esto algo, un goce más colectivo. Justamente el esfuerzo no era para hacer la casa de unos cuantos, sino hacer un cambio de modelo, algo que sea aprovechable para muchos más proyectos.
CG: Yo creo que se juntó además, para mí lo interesante también ha sido como momento que en Barcelona y Cataluña, ha habido un momento como bastante ilusionante y motivante de innovación en vivienda. Y creo que estas sinergias y estas conversaciones cruzadas han sido interesantes, porque tenemos desde el IMPSOL, que ha sido un promotor público, que ha hecho una vivienda de gran calidad, con una mirada de innovación, y que realmente nos reflejamos en él para aprender también, a veces también ellos nos preguntan o tenemos como conversaciones, o vemos el IBAVI – Institut Balear de la Vivenda, que ha hecho todos estos proyectos de construcción en sistemas de bajo impacto ambiental, con piedra, con tierra, Y a veces también, como que dices, ¿Cómo lo han podido hacer con este presupuesto tan bajo? Estamos aquí luchando para poder, y nos motiva para poder como implementar, ¿no?
Yo creo que ha habido esta como sinergia y desde diferentes instituciones, diferentes espacios, ha habido un momento de innovación y de realmente reflexión en vivienda pública, porque en el final, o social o pública, porque muchas cooperativas de vivienda están en suelo público y tienen una coproducción y colaboración de la administración también.
EG: Al igual que La Borda rompe hielo, pero no solamente para abrir vías que no estaban, sino perder el miedo a innovar, o sea, como dejar ahí, todo esto ya se ha hecho, con sus errores y con sus historias, que también los podemos leer, pero que al final lo que motiva es, bueno, yo también puedo hacer madera, yo también, ¿no? O sea, como esa necesidad casi a que todo se había estado haciendo de un modo y a partir de aquí que cada uno se arriesgue un poco, perder el miedo a equivocarte porque al final son cosas que se hacen desde la buena voluntad, ¿no? Desde hacer vivienda diferente.
CG: Es lo que decíamos, es que también la vivienda es que realmente es como tan central en nuestras ciudades y en nuestra vida. Entonces, realmente entender el potencial transformador y la capacidad de la arquitectura de la vivienda para poner, bueno, es como ponerla en el centro y yo creo que esto es fundamental.
EG: Al final es como que te venga la administración y quede convencida de esto, es brutal, digamos, lo que toca, pero que venga una organización un amigo o un padre o una madre con una mirada más tradicional y también lo pueda leer, porque al final, cuando lo explicamos, parece que la teoría sea muy complicada. y ha sido muy difícil llegar allí. Pero el edificio en sí, cuando entras allí dices, vale, esto funciona así, con una sola mirada. Unos espacios comunitarios, espacios privados que son las viviendas que también mantienen tu intimidad. Ah, y los niños juegan aquí. Ah, y esto pasa aquí. Es muy fácil de entender y rápidamente puedes hacerte una idea de que vivir allí no es estar constantemente rompiendo moldes, pero en realidad el proyecto en sí, si los ha roto.
CG: Y hay impactos que creo que aún, de alguna manera, tienen que prenderse. Al final, yo creo que las cooperativas tienen un recorrido relativamente corto. Es verdad que ahora a La Borda ya son ocho años de convivencia, casi ocho. Pero, por ejemplo, justamente ahora estamos empezando esta investigación que lidera Carles, que es para entender un poco también estos impactos y de qué manera las cooperativas de vivienda contribuyen a este modelo más sostenible de vida, y que el conjunto de prácticas, ver de qué manera sistematizarlas, recoger esta información, y creo que hay muchos impactos de los que aún tenemos que aprender, un poco como a largo plazo, y los proyectos que están por venir, porque actualmente están proyectos empezando la fase de convivencia y bastantes en fase de terminar la construcción. Es decir, ahora mismo será un momento en que Barcelona, los que hemos hecho con La Lacol, habrá bastante aumento de las experiencias.
Nuevos desafíos, nuevos modelos
CG: Goig Roig es una propuesta que ganamos para el IMPSOL, que justamente decía, como el IMPSOL era un promotor de vivienda social, que está haciendo una apuesta muy clara para la calidad de la arquitectura de la vivienda pública. Y era el primer concurso donde introducía modelos de convivencia tipo clusters, como vivienda un poco ampliada, con espacios compartidos, y nos pareció sugerente hacer una propuesta. Era como, si hemos estado haciendo vivienda cooperativa, a ver de qué manera podemos aplicar lo que hemos aprendido en un proyecto con otro modelo de promoción, con otro modelo de gestión, y tuvimos la suerte de ganarlo. Entonces, está siendo interesante porque justo estamos en la fase de anteproyecto, pero nos está permitiendo tener tener estos diálogos de cómo lo hacéis vosotros, cómo os estáis encontrando problemas de gestión o los retos desde la administración y de qué manera aportar nuestra experiencia e ir encontrando como un modelo un poco híbrido. Y yo creo que ha sido interesante. Es un poco así como nace, yo creo, y estamos justo en ello, pero bueno, teníamos ganas y era como un cambio de poder también experimentar lo que supone diseñar, construir vivienda colectiva desde otro punto de vista.
EG: Como contábamos, hemos sido promotores de muchas cosas que han ido saliendo y después, a través de la Dinamo, nuevos grupos que se están formando y que quieren desarrollar sus proyectos en Barcelona, fuera de la área metropolitana y demás, ahí es donde tenemos la mayoría de nuestros proyectos y de vez en cuando también vamos intentando hacer algún concurso, cuando se puede. Y fue como el del IMPSOL tenía que ser este. El primer proyecto que propone una vivienda un poco diferente, tipo cluster, que nosotros también estamos impulsando y ahora se inaugurarán las primeras viviendas de este tipo en Sotrac yen Empriu, a final de 2026. Tenia que ser allí.
CG: Justo el modelo del cluster es un modelo que cuando se introdujo en Sotrac y en Empriu, que de alguna manera también busca esto, de replantear las formas de vivir, especialmente de unidades más pequeñas, de qué manera poder vivir en una vivienda, es como redefinir el grado de intimidad. Tienes una vivienda, la parte individual es un poco más pequeña, porque hay unas zonas compartidas dentro de un grupo. En lugar de compartir una cocina con todo el edificio, tienes una cocina entre siete personas, ocho personas. Entonces, son modelos que justamente estuvimos generando como unas jornadas, unas sesiones con administraciones para también ver los impactos sociales y otras formas para redefinir los cuidados, también saludando a gente mayor, o personas de diversidades múltiples. Yo creo que esto también se vio como un potencial, especialmente en municipios que pueden tener problemas de gestión de temas de vejez, etc.
Aquí es un edificio que está pensado como para, le llaman de 0 a 100, el de Goig Roig, porque hay una guardería en la planta baja. busca que sea vivienda para jóvenes, para la emancipación de jóvenes que lo tienen muy difícil, pero también personas mayores. Entonces, bueno, son como perfiles que este espacio de intercambio es interesante, ¿no? A nivel de como esta fórmula que le llamamos cluster, porque es la manera que le llaman en Suiza y Europa, pero que podríamos buscar la palabra que tocaría aquí. Pero bueno, como esta fórmula casi como de aglomeración, ¿no? Un poco como de unidades alrededor de un espacio, como de racimos un poco.
EG: Pero ahora realmente casi nos morimos para ponerlo en práctica. Hace mucho tiempo que estamos teorizando sobre esto, investigando. Habrá una publicación que se inaugura, no sé, presenta ahora en mayo, una exposición. Bueno, es como que el modelo ya ha llegado, ponerse en práctica pues será a partir del otoño de este año (2026) y ver cómo ésta evoluciona, cómo la gente lo recibe, cómo las personas que han apostado por esto, porque, como decía, son auto promotoras de estos proyectos y han creído en esto, también viven en aquello y si cumple con el imaginario que habían estado trabajando, un tema de expectativas, y al final todo esto nos va a dar las herramientas para seguir estirando de aquí o modificarlo un poco. Al final es prueba y error.
- Fecha de publicación
- 28 de mayo de 2026
- Revista
- Blog Fundación Arquia
- Tema materia
- Ecosistemas Interconectados, Podcast



