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Redefiniendo lo Común

Entrevista con 127af, París, Francia. DF: Deborah Feldman | BP: Baptiste Potier En esta entrevista, New Generations conversa con los fundadores de 127af, sobre su forma de entender la práctica arquitectónica como una oportunidad surgida de las limitaciones económicas y materiales de sus clientes. En París, donde la fuerte carga histórica y normativa favorece intervenciones de…

Entrevista con 127af, París, Francia.

DF: Deborah Feldman | BP: Baptiste Potier

En esta entrevista, New Generations conversa con los fundadores de 127af, sobre su forma de entender la práctica arquitectónica como una oportunidad surgida de las limitaciones económicas y materiales de sus clientes. En París, donde la fuerte carga histórica y normativa favorece intervenciones de pequeña escala y la reutilización frente a grandes transformaciones, el estudio comenzó con mobiliario y reformas interiores como vía de acceso a clientes, mientras que trabajar en Normandía les permitió abordar proyectos de mayor escala y tipologías distintas. La falta inicial de una red de contactos y los presupuestos limitados se convirtieron en un motor creativo, asumiendo un rol activo en la gestión, el control de costes y la obra. La práctica combina arquitectura, fabricación, investigación y docencia, entendiendo cada encargo, por pequeño que sea, como una oportunidad para revelar potencial y aportar valor.

¿Cómo afecta el contexto parisino a vuestra práctica?

BP: Hay una gran cantidad de arquitectos en París, pero no suficiente trabajo para todos. Para afrontar esto, buscamos proyectos fuera de la ciudad, donde hay más oportunidades. Esto también impulsa nuestro enfoque de ser flexibles y estar abiertos a diferentes tipos de trabajo.

DF: Este contexto ha dado forma a nuestra estrategia e identidad como estudio. Desde el principio, vimos la necesidad de ser ágiles, capaces de trabajar en proyectos de diversas escalas y tipologías. A veces, asumimos proyectos sin una necesidad evidente de un arquitecto, como el diseño de muebles o carpintería, pero siempre desde un enfoque arquitectónico. La densidad de arquitectos en París nos empuja a ser ingeniosos, adaptándonos e imaginando nuevos encargos.

BP: París tiene un rico pasado histórico, lo que implica una normativa estricta que limita las grandes transformaciones, en favor de renovaciones de menor escala. Nuestra entrada en el sector siguió este patrón: comenzamos trabajando con mobiliario, lo que nos conectó con clientes que necesitaban renovar casas y pisos. Este enfoque nos ayudó a establecer una red y a captar nuevos clientes con el tiempo.

DF: Existe una creciente presión por reutilizar edificios existentes en lugar de urbanizar terrenos vírgenes. Al mismo tiempo, París tiene una gran demanda de vivienda, lo que genera tensión entre el desarrollo y la conservación. Como arquitectos, operamos entre pequeñas renovaciones privadas y grandes proyectos de vivienda pública, cada una de las cuales requiere diferentes referencias y credenciales para acceder.

¿Cuál fue el proceso de fundar 127af?

BP: Soy de Normandía, de la ciudad de Caen, y estudié arquitectura en París, donde conocí a Deborah.

DF: Yo soy de Bucarest, Rumanía. Allí me gradué en arquitectura antes de mudarme a París para hacer el máster. Ser extranjeros en el contexto parisino nos complicó las cosas, ya que carecíamos de una red de contactos para obtener encargos. En parte, por eso también trabajamos en Normandía: nos permite explorar diferentes tipologías de proyectos, como casas más grandes y ampliaciones, mientras que en París nos dedicamos principalmente a pisos de una escala más pequeña.

Empezamos a trabajar juntos oficialmente en 2020, durante el COVID. Fue un momento difícil para abrir una oficina, porque todo estaba cerrado. Baptiste había trabajado por su cuenta anteriormente, y yo tenía experiencia en grandes estudios. Cuando sus proyectos empezaron a crecer, empecé a trabajar con él a tiempo completo y decidí financiar 127af.

BP: Al acabar la carrera de arquitectura, no quería trabajar en una oficina. En lugar de eso, utilicé mis habilidades para hacer algo práctico, empezando por la fabricación de muebles. Intenté abordar el proyecto de forma poco convencional: les dije a los clientes que solo pagarían la construcción mientras yo me encargaba del diseño. Esto me ayudó a crear una cartera de clientes. Mi primer proyecto fue simplemente arreglar una ducha, pero lo traté como una oportunidad de diseño, y esta filosofía nos sigue guiando hoy en día, siempre intentando superar las expectativas iniciales.

DF: Esto ilustra nuestra creencia de que ningún proyecto es demasiado pequeño o aburrido. Como arquitectos, nuestro papel es descubrir el potencial y aportar valor, incluso cuando un proyecto parece ordinario a primera vista.

¿De qué manera afectan las limitaciones de presupuesto de los clientes a vuestro trabajo de diseño? ¿Se trata de una limitación o una oportunidad?

DF: En los encargos privados, las oportunidades de proyecto suelen reflejar las condiciones socioeconómicas. Sin una red de contactos, teníamos que aceptar cualquier trabajo que encontráramos. Vimos la oportunidad de aportar valor arquitectónico a clientes que normalmente no trabajan con arquitectos, por limitaciones presupuestarias o por percepciones culturales. Evaluamos los proyectos basándonos en tres criterios: el proyecto, el cliente y el presupuesto. Para aceptar un proyecto, al menos dos de estos deben ser firmes.

BP: Un proyecto que cumplía dos criterios clave (un cliente de mente abierta y un concepto interesante) fue la ampliación de una casa de cristal en Normandía. Se trataba de una ampliación a una pequeña casa de piedra, y el cliente nos dio total libertad creativa. El presupuesto era extremadamente bajo, lo que nos obligó a ser ingeniosos. Nos encargamos nosotros mismos del diseño y de gran parte de la gestión del proyecto. Todo el proceso de construcción se gestionó directamente con un trabajador del acero in-situ.

DF: Es un ejemplo de lo que estamos dispuestos a hacer cuando creemos en un proyecto y en su resultado. Este enfoque se extiende a nuestra metodología en general. Durante la fase de licitación, siempre solicitamos presupuestos a varios contratistas. A menudo optamos por el contratista más asequible para poder destinar más recursos a las decisiones arquitectónicas, aunque esto implique pasar más tiempo en obra para garantizar la calidad.

BP: Esto se relaciona con nuestra experiencia en la fabricación de muebles. Concebimos los proyectos como un ensamblaje de componentes, ya sea a pequeña o gran escala. Este enfoque nos lleva a considerar de dónde vienen los materiales, si pueden reutilizarse y cómo crear conexiones económicas y estéticas.

DF: También nos encargamos internamente de la gestión de costes. Cada proyecto se registra en un archivo de Excel en constante evolución, lo que nos permite controlar los gastos al detalle. Dado que trabajamos con presupuestos ajustados, esta supervisión es esencial. Siempre buscamos a forma más rentable de lograr un resultado de alta calidad.

¿Cuál es vuestro proceso con el cliente?

BP: En Francia, los arquitectos suelen ser vistos más como facilitadores de permisos que como diseñadores expertos. Los clientes suelen acudir con ideas rígidas y esperan que las ejecutemos en lugar de contribuir creativamente. Para contrarrestar esto, siempre presentamos dos versiones: su idea inicial y nuestra propuesta. No nos limitamos a imponer soluciones, sino que las mostramos. Además, nunca ofrecemos sugerencias de diseño en la primera visita de obra. Estudiamos el espacio antes de hacer recomendaciones, enfatizando que nuestra experiencia reside en visualizar posibilidades más allá de lo inmediatamente visible.

DF: Incluso para pequeñas renovaciones, creamos docenas de variantes de plano. Una parte importante de nuestro trabajo consiste en ganarnos la confianza del cliente y demostrar el valor del pensamiento arquitectónico.

BP: Un proyecto actual en París ejemplifica esto. Al principio, nuestras propuestas no convencieron al cliente, así que iniciamos las demoliciones sin un plano definitivo y ahora dibujamos los planos directamente en el suelo con cinta adhesiva, permitiendo recorrer las opciones a escala real.

DF: Queremos ofrecer a los clientes con presupuestos limitados acceso a un diseño cuidado. Incluso al reutilizar materiales, nuestros proyectos no adoptan una estética de bricolaje ni de reutilización bruta. La reutilización es simplemente parte de la viabilidad del proyecto; no define el lenguaje del diseño. En una reforma en Normandía, eliminamos parte de la primera planta para dar más luz a la planta baja. Para compensar el coste, seleccionamos materiales más asequibles en el resto de la intervención. El reto es realzar los materiales básicos y convertirlos en excepcionales.

BP: Esta experiencia también es relevante en proyectos de mayor escala, como la vivienda social. Actualmente trabajamos en un proyecto en un pequeño pueblo de Normandía, con un presupuesto muy limitado. Al aceptar roles más allá de la arquitectura tradicional, generamos nuestros propios encargos y conseguimos proyectos significativos.

DF: Esta adaptabilidad es una estrategia de supervivencia para un estudio joven y nos prepara para asumir proyectos más grandes en el futuro.

¿Trabajáis otras disciplinas en paralelo? ¿Cuáles y cómo se relacionan?

BP: Creemos en trabajar de forma interdisciplinar. Dirijo un taller de carpintería; Deborah imparte clases y está cursando un doctorado. Asumimos proyectos diversos: muebles, reformas, encargos públicos y estudios urbanos. Recientemente completamos una investigación urbana sobre los llamados “points noirs”, espacios donde los residentes dejan. Sus muebles viejos y voluminosos, financiada y publicada por el Pavillon de l’Arsenal. La escritura y la investigación forman parte de nuestro trabajo tanto como el diseño de edificios.

DF: Cada proyecto introduce un método diferente, una nueva colaboración o una forma única de trabajar. Colaboramos con artesanos y otros profesionales, aprendiendo constantemente de ellos. El proceso es más importante para nosotros que el resultado final.

BP: Cada aspecto de nuestra práctica: experimentación material, investigación, escritura… nutre nuestro trabajo arquitectónico. Nuestro objetivo no es solo conseguir encargos, sino explorar ideas a través de la construcción, la publicación y los estudios urbanos.

Entrevista realizada en inglés por Gianpiero Venturini

Edición y adaptación al español: Marta Hervás Oroza

Retrato autores: Antoine Espinasseau

Fecha de publicación
23 de abril de 2026
Revista
Blog Fundación Arquia
Tema materia
Ecosistemas Interconectados, Entrevista
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