Voces desde la Periferia
Entrevista con Atelier Local, Valongo, Portugal JP: João Paupério | MR: María Rebelo En esta entrevista, New Generations conversa con Atelier Local, fundado por João Pedro y María Rebelo, una práctica establecida en Valongo, en la periferia de Oporto, cuya trayectoria se sitúa entre la influencia de la experiencia belga y las realidades sociales, económicas…

Entrevista con Atelier Local, Valongo, Portugal
JP: João Paupério | MR: María Rebelo
En esta entrevista, New Generations conversa con Atelier Local, fundado por João Pedro y María Rebelo, una práctica establecida en Valongo, en la periferia de Oporto, cuya trayectoria se sitúa entre la influencia de la experiencia belga y las realidades sociales, económicas y territoriales del contexto portugués. A través de una arquitectura de proximidad, marcada por la colaboración directa con constructores, clientes y comunidades locales, Atelier Local explora nuevas formas de proyectar desde la escasez, la reutilización y la intervención mínima. La conversación aborda cuestiones como la práctica situada, la vivienda en la periferia, las limitaciones económicas como motor de innovación y el papel de la investigación y la reflexión crítica dentro de la disciplina arquitectónica.
Vuestra práctica tiene sede en Portugal, pero vuestra trayectoria ha sido profundamente marcada por vuestra estancia en Bruselas. ¿Cómo influye este doble contexto en vuestra manera de ver la arquitectura?
JP: Nos conocimos en la adolescencia, pero nuestra amistad se fortaleció en la escuela de arquitectura. Cuando decidimos hacer un Erasmus, acordamos ir juntos. Elegimos la Université Catholique de Louvain en Bélgica, a pesar de no conocerla mucho. Poco después de llegar, tuvimos que elegir una unidad de proyectos. Intrigados por el carácter misterioso del profesor Adrien Verschuere, fundador de BAUKUNST, nos decantamos por su clase basándonos en su página web, que mostraba poco más que una presentación de diapositivas con planos históricos. La web exhibía la arquitectura a través de enigmáticas imágenes de obras en construcción que representaban el proceso constructivo, la vegetación y las ciudades que rodeaban los proyectos. Inspirados por estas imágenes, terminamos trabajando juntos en BAUKUNST, lo que se convirtió en nuestra principal experiencia como arquitectos.
MR: En 2019, después de unos tres años, fundamos nuestro propio estudio. Mientras trabajábamos en Bélgica, comenzamos a recibir encargos inesperados de clientes portugueses, a pesar de no estar oficialmente constituidos como estudio. Ante esta situación, decidimos regresar a Portugal, empujados por la nostalgia de nuestro hogar. Las dinámicas de trabajo en Portugal y Bélgica diferían significativamente, sobre todo porque BAUKUNST se centraba principalmente en concursos y nuestro estudio en pequeños proyectos privados. Nuestra estancia en Bélgica nos enseñó un enfoque metódico del trabajo, que expandió las enseñanzas más ortodoxas que habíamos recibido en Oporto. Fue liberador estar en Bruselas, ya que descubrimos nuevos métodos de trabajo que no estaban fácilmente disponibles en el entorno educativo más tradicional de Oporto.
JP: La «Escuela de Oporto» es conocida por su énfasis en el dibujo como principal herramienta de pensamiento en arquitectura. Sin embargo, cuando trabajamos en el extranjero, descubrimos otras maneras de aproximarse al pensamiento arquitectónico. En BAUKUNST, rara vez recurríamos al dibujo a mano para conceptualizar proyectos. En cambio, participábamos en extensas discusiones entre nosotros, considerando la historia no como una carga que nos encadenara a prácticas repetitivas. Apreciábamos la riqueza de ideas y diseños preexistentes creados por otros, reconociendo su potencial como recursos listos para usar en nuestro beneficio.
El contexto portugués se relaciona en vuestro caso con una arquitectura de cercanía y en la periferia. ¿Hace referencia a esto el nombre de vuestra práctica, atelier local?
JP: Resulta curioso reflexionar sobre por qué elegimos el nombre «atelier local» incluso antes de fundar el estudio, empujados por diferentes motivaciones. Por un lado, nos atrajo la interpretación francesa de atelier local como un estudio local que asume proyectos que los líderes extranjeros no pueden ejecutar por sí mismos. Estos estudios locales a menudo realizan el trabajo sin recibir reconocimiento por su contribución. Por ejemplo, el estudio local responsable de la gestión de la obra de la Casa da Música en Oporto sigue siendo relativamente desconocido. Valoramos esta noción de anonimato. Incluso hoy en día, la gente de Oporto empieza a familiarizarse con atelier local, pero no necesariamente saben quién está detrás. En cierto modo, no es muy relevante. Atelier local no solo nos incluye a María y a mí, sino también a todos los que participan activamente en un proyecto en un momento dado. De alguna manera, refleja nuestra fe en un proceso de producción colectivo, pero, por supuesto, no es únicamente el resultado de nuestra forma de trabajar, ya que no habíamos previsto poder trabajar de esta manera hasta que fundamos el estudio.
MR: Somos un pequeño estudio que opera desde nuestro propio espacio doméstico, el cual también funciona como nuestro taller. Una casa-estudio que rehabilitamos como una especie de maqueta a escala real en constante evolución, diseñada para experimentar las virtudes y los defectos de nuestra propia arquitectura. Por ello, en lugar de tener empleados, preferimos colaborar con compañeros de profesión externos al estudio cuando nos encontramos con proyectos que superan nuestra capacidad.
Para establecer una clara separación entre nuestro taller y nuestro espacio vital, mantuvimos una pared de 70 cm con escalones bastante altos, dividiendo físicamente nuestro espacio de trabajo de nuestra casa. Esta disposición refleja nuestra filosofía de vida y trabajo, enfatizando la importancia del descanso y la relajación para un pensamiento productivo.
Afortunadamente, hasta ahora nuestros encargos se encuentran convenientemente ubicados cerca de nuestra casa. Priorizamos un método de trabajo centrado en la comunicación constante en obra, lo que nos permite tomar decisiones directamente con los trabajadores. Esto ejemplifica nuestra concepción del diseño arquitectónico como un proceso colectivo, más que individual, una disciplina que valora la aportación de diversos profesionales. Valoramos mucho su participación activa en nuestros proyectos.
JP: Este enfoque metodológico de los proyectos no ocurrió principalmente por un tema de ideología, sino de una consideración práctica. La proximidad de nuestros encargos a nuestra casa nos permitió establecer una estrecha colaboración con los trabajadores, algo que llegamos a valorar. Sin embargo, no siempre es fácil, ya que esto implica que los trabajadores pueden llamar a nuestra puerta varias veces al día mientras estamos inmersos en otros procesos de diseño. No obstante, consideramos una afortunada coincidencia trabajar en estrecha colaboración con ellos, y la palabra «atelier» refleja esta forma de producción. En Portugal, un atelier también se asocia, por ejemplo, con la producción de ropa, simbolizando el aspecto colectivo donde todos contribuyen a la creación de la misma prenda, y al mismo tiempo asumiendo diferentes responsabilidades dentro del proceso de producción.
¿Cómo ocurre esta transición hacia lo local y lo periférico? ¿A qué tipo de circunstancias habéis tenido que hacer frente y cómo influye esto en el tipo de encargos que aceptáis?
JP: Estamos ubicados en Valongo, una ciudad periférica situada a 10 km de Oporto, lo que influye significativamente en nuestro trabajo. Nuestra decisión de establecernos aquí nace del hecho de que siempre hemos vivido en esta zona. Además, la gestión liberal del territorio portugués ha hecho que vivir en las zonas céntricas de las grandes ciudades, como Oporto, sea prácticamente inasequible para una parte importante de la población, incluyéndonos a nosotros. Los desafíos de vivir en el centro de la ciudad van más allá de los más pobres; incluso la clase media, que se está empobreciendo gradualmente, tiene problemas con el alto coste de vida. A pesar de esto, y precisamente por ello, la clase media sigue recurriendo a créditos bancarios para cubrir sus necesidades de vivienda. Por consiguiente, una parte importante de nuestro trabajo consiste en diseñar soluciones de vivienda para quienes se encuentran en esta situación. No es casualidad que estemos ubicados en Valongo, ya que muchas personas optan por residir en la periferia en lugar de vivir en Oporto debido a la falta de alternativas. Tratar con una clase media empobrecida, deseosa de construir o renovar viviendas rápidamente porque ya no pueden permitirse vivir en Oporto, implica trabajar con plazos ajustados y presupuestos limitados, lo que supone un reto para nosotros como diseñadores. Esto supone una carga financiera para nuestros clientes y también requiere un esfuerzo considerable por nuestra parte.
MR: Diseñar una casa para una persona con un presupuesto ajustado exige más ingenio y creatividad que diseñar para alguien adinerado. Las limitaciones económicas han sido parte de la historia de la arquitectura en Portugal desde hace mucho tiempo, pero la reciente crisis y la devaluación de la mano de obra han exacerbado aún más estos desafíos. Muchos trabajadores cualificados de la construcción se han visto obligados a emigrar, lo que dificulta la tarea de construir con calidad. Los bajos honorarios y salarios, incluso para los arquitectos, contribuyen a estas duras condiciones.
En respuesta, hemos tenido que renunciar a ciertas nociones de confort burgués que han dominado la arquitectura en las últimas décadas, una perspectiva destacada por Lacaton & Vassal, a quienes admiramos profundamente. Si dejamos de lado estas nociones, somos capaces de crear arquitecturas extraordinarias. Curiosamente, a veces me pregunto si los clientes con mayores recursos económicos nos permitirían tomar ciertas decisiones con tanta libertad. Es común que quienes nos contactan ya tengan una idea preconcebida de la casa ideal. Si bien no pretendo de ninguna manera romantizar la austeridad, sí nos brinda la oportunidad de experimentar y tomar decisiones que quienes tienen más recursos quizás no estarían abiertos a aceptar.
¿Podríais dar algún ejemplo de proyectos en los que se traduzca esto en aspectos materiales o arquitectónicos?
JP: Por ejemplo, durante la pandemia diseñamos y construimos nuestra propia casa, lo que llevó mucho tiempo debido a la lentitud y el aumento de los precios de la construcción. Nuestra estrecha colaboración con el carpintero, que trabajaba principalmente con madera, fue muy valiosa. Nos informaba constantemente sobre los materiales más rentables disponibles. En un momento dado, el OSB era la opción más barata, seguida del MDF resistente al agua, lo que motivó cambios en el diseño. Como resultado, nuestra casa cuenta con secciones hechas tanto de MDF como de OSB. Por ejemplo, al construir la cubierta, el OSB era más asequible, así que lo usamos para el techo interior. De manera similar, cuando el MDF se abarató, lo usamos en el baño y otras áreas apropiadas. La cercanía con quienes participan en la producción arquitectónica facilita encontrar las soluciones óptimas para nuestro diseño.
MR: Además de Lacaton & Vassal, nos inspiramos en las obras construidas y escritas de Alison y Peter Smithson. Nos influyeron particularmente con su concepto de intervención mínima, que enfatiza la reducción a lo esencial y la cuidadosa consideración de las necesidades. Por ejemplo, cuando una puerta es realmente indispensable o se necesitan varios baños, siempre priorizamos explorar las posibilidades dentro del marco existente. Nuestro enfoque se basa en utilizar lo que hay disponible, lo que encontramos, tal como está, en la mayor medida posible. Sin embargo, con los clientes, a veces tomamos decisiones económicas que apreciamos estéticamente, pero nos cuesta convencerlos de que las adopten debido a su propia idea de cómo debería ser una casa. Por ejemplo, los suelos de hormigón pueden ser más prácticos y rentables que otros materiales que los clientes suelen preferir. A veces intentamos persuadir a un cliente para que opte por suelos de hormigón, en línea con esta idea de intervención mínima. Al elegir el hormigón, que generalmente sirve de base para otros materiales, se evitan capas innecesarias, reduciendo así los costes del proyecto en general.
JP: Solemos decir que trabajar para la «clase media» generalmente significa diseñar para aquellos que imaginan casas que no pueden permitirse, estableciendo una dinámica donde la posibilidad del proyecto surge de esa distancia. Este concepto se refleja en nuestros primeros encargos, como la rehabilitación de una ruina de piedra en la región del Duero para convertirla en una pequeña casa de vacaciones. La construcción ya está casi terminada, pero nos la encargaron hace casi cinco años, incluso antes de establecernos como estudio. A lo largo del proyecto, se han producido varios acontecimientos importantes: Portugal experimentó grandes cambios, incluyendo graves incendios forestales que obligaron a ampliar las reservas ecológicas nacionales, lo que afectó a nuestras posibilidades de diseño. Además, la pandemia alteró profundamente las relaciones laborales y provocó una inflación de los costes de construcción. Estas circunstancias requirieron tres versiones diferentes del diseño de la casa, alargando significativamente el proceso. Además, la obra sigue siendo dinámica, evolucionando constantemente fuera de nuestro control, lo que nos obliga a adaptar nuestras decisiones casi semanalmente.
Originalmente, nuestro plan era reconstruir una casa de piedra existente utilizando métodos y materiales ecológicos. Sin embargo, debido a las circunstancias, esa idea se perdió. En su lugar, la casa de piedra acabó transformándose en una estructura tosca e inacabada, compuesta principalmente de hormigón. Para minimizar los costes (tanto desde una perspectiva económica como ecológica), desmantelamos la casa de piedra y reutilizamos toda la piedra para construir los pavimentos exteriores y los muros de contención. Lamentablemente, el presupuesto del cliente no nos permitió llevar a cabo nuestra visión original, que consistía en reconstruir la casa en piedra. Por consiguiente, tuvimos que pasar de un proyecto de rehabilitación a la construcción de una casa nueva utilizando técnicas convencionales como vigas, pilares de hormigón y bloques de hormigón térmico. Sorprendentemente, estas limitaciones económicas nos permitieron convencer a los clientes de adoptar opciones de diseño que de otro modo no habrían considerado. Al no poder construir con materiales sostenibles como habíamos planeado inicialmente, adoptamos un enfoque para reducir el impacto ambiental: intervenir lo menos posible. Menos puertas, menos acabados, menos gestos materiales. Si bien tuvimos que replantearnos las técnicas de construcción, logramos preservar ciertos aspectos de la escala y la distribución espacial del proyecto original, lo que nos obligó a reconsiderar el papel del proyecto arquitectónico en todo esto.
En paralelo a la construcción, habéis desarrollado proyectos de investigación en el contexto portugués. Más allá de la práctica y el diseño arquitectónico, ¿en qué tipo de actividades o investigación se enfoca atelier local?
MR: Actualmente nos interesa la relación entre la estética, la dimensión poética y el papel de los arquitectos en la sociedad. Considerando el estado de nuestra profesión, esto tiene gran importancia para nosotros. Si bien nuestras propuestas de diseño no siempre conducen a avances significativos en estos campos, la teoría surge naturalmente como una alternativa para ampliar nuestra reflexión crítica sobre la arquitectura. Esta motivación nos lleva a contribuir regularmente a plataformas editoriales con diferentes enfoques. Junto con Ana Catarina Costa y Francisco Ascensão, lanzamos en 2023 un proyecto llamado “An Archaeology of Utopia», que tiene como objetivo explorar barrios construidos bajo el programa Serviço de Apoio Ambulatório Local (SAAL), activo durante la revolución portuguesa, examinando sus condiciones pasadas, presentes y futuras. Además, junto con fala atelier, en 2024 editamos y publicamos un libro llamado «Ceci n’est pas un portrait». No es un retrato porque no era nuestra intención retratar a toda una generación de arquitectos, sino recopilar diferentes respuestas a un contexto histórico compartido. Un contexto de crisis; Cuando muchos de nosotros, jóvenes arquitectos portugueses, sentimos la necesidad de emigrar. El libro trata sobre cómo, incluso a través de pequeños proyectos, uno logra establecer un estudio situado en ese contexto: una crisis que no es solo económica, sino también social, ecológica, política y, por lo tanto, estética.
En nuestro propio enfoque, evitamos obsesionarnos con la autonomía arquitectónica y, al mismo tiempo, respetamos su especificidad como una forma única de conocimiento. La arquitectura no es solo una disciplina autónoma; abarca muchos aspectos interconectados que van más allá de su ámbito exclusivo.
JP: En BAUKUNST, hemos aprendido la importancia de interesarnos por la arquitectura más allá de la disciplina en sí misma. La arquitectura no es solo un oficio; sirve como un medio para pensar en formas de reorganizar el mundo, incluso a escala local. Esta perspectiva nos permite considerar los términos que mencionamos anteriormente. No se trata simplemente de construir una casa de hormigón o madera, sino de crear un espacio que funcione de una manera específica, permitiendo a sus habitantes experimentarlo de una forma particular y, en última instancia, reconfigurando sus propias formas de vida. No nos alineamos con quienes enfatizan la autonomía de la arquitectura y se limitan a hablar del diseño de edificios. Del mismo modo, no nos alineamos con quienes priorizan las consideraciones políticas y ven la arquitectura como algo secundario.
MR: No creemos que la arquitectura esté muerta ni que deba olvidarse. Como arte, la arquitectura tiene una dimensión política intrínseca y propia.
JP: Apreciamos mucho el aforismo de Luigi Snozzi: “No se puede hacer una revolución con la arquitectura, pero la revolución no basta para hacer buena arquitectura”. Por eso nos gusta estudiar los barrios construidos durante la Revolución Portuguesa. Estos edificios solo fueron posibles gracias a la revolución que estaba teniendo lugar, en un período fascinante donde arquitectos, junto con asistentes sociales y diversos profesionales, construyeron rápidamente obras arquitectónicas notables. De los 75 barrios construidos, la mayoría ofrece experiencias arquitectónicas fascinantes. Este momento demostró que la revolución podía dar lugar a buena arquitectura, mostrando los aspectos positivos del cambio revolucionario y cómo la arquitectura y la política se entrelazan en la transformación del mundo. La primera no es capaz de transformar el mundo por sí sola, pero ofrece una contribución indispensable a la segunda. Tras la revolución, el programa se suspendió, deteniendo la construcción de nuevos barrios. Si bien algunos barrios se conservan en buen estado, otros se encuentran actualmente en riesgo de ser demolidos.
MR: Repitiendo la máxima de Punkto, a menudo les decimos a nuestros colegas y clientes: la arquitectura nunca abolirá el azar… pero esto no es necesariamente algo malo.
Entrevista realizada en inglés por Gianpiero Venturini
Edición y adaptación al español: Marta Hervás Oroza
Retrato autores: Francisco Ascensão
- Fecha de publicación
- 11 de junio de 2026
- Revista
- Blog Fundación Arquia
- Tema materia
- Ecosistemas Interconectados, Entrevista



