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El proyecto de la Nave Industrial entremedianeras para la empresa Adolfo Suanzes S.A. surge bajo dos claras directrices: Por un lado, la obligación estética que conlleva su identidad como imagen y estandarte de la propia empresa, y por otro, su marcado carácter defensivo, que le da rotundidad y carácter hermético. La dificultad y el reto de combinar estas dos circunstancias de partida nos hizo optar por una solución de fachada con materiales resistentes e infranqueables. Estos distintos materiales se van “maclando” y girando para conformar un puzzle de distintas jerarquías, donde los paneles de hormigón impreso conforman una trama de fondo y se van adaptando a la arbitraria posición de los distintos huecos enmarcados por los volúmenes de acero cortén. Como si se tratara de una trama más, las persianas de seguridad de lamas de aluminio, cubren los diferentes huecos de la Nave, cerrándola completamente. En contraste con la neutralidad cromática del exterior, podemos contemplar la diversidad de colores de que se compone el interior, a através de los huecos.




Concurso de ideas para cualificar los accesos a Motril, 1er premio La ampliación de suelo con el PGOU ha hecho necesaria la dotación de nuevas infraestructuras de circunvalación que al articularse con los accesos de la ciudad generan espacios residuales únicamente definidos, hasta el momento, por el movimiento de vehículos, las rotondas. La oportunidad de proponer sobre ellos, permite ampliar estas como soporte de elementos que caractericen la ciudad e identifiquen posiciones en el movimiento a través del anillo de circunvalación, desvelando un paisaje en el que la ciudad aparece inmersa en perspectivas de impresionante valor perceptivo que singularizan Motril y lo hace rápidamente reconocible; no hay mejor imagen de una ciudad que ella misma. La propuesta rescata esa forma circular concéntrica que al mostrarse en cotas mas elevadas y vestirse de reflejo se vuelve extrovertida, multiplica y devuelve imágenes del entorno. Al operar por repetición pone en valor visiones en apariencia cotidiana, la ciudad reflejada mostrándose a sí misma una y otra vez a través de una piel especular. De este modo, las formas circulares de las rotondas hacen posible una visión continua, un movimiento circular capaz de tornarse infinito, se muestra renovado en cada vuelta al ofrecer una nueva visión alterada por el instante en el que se mira. Esta envolvente se construirá con elementos propios de la automoción, espejos convexos que atrapa la ciudad, y la acerca a estos lugares, cualificándolos de manera singular. La configuración de cada rotonda depende de su posición, flujos de circulación, y entorno. De esta manera se crea un catalogo de soluciones que definirá cada lugar, solucionando los distintos flujos mediante rampas y proponiendo usos en el interior de estos espacios, buscando siempre obtener un beneficio económico que haga sostenible su mantenimiento, publicidad próximas a los centros comerciales, vivero municipal junto a la zona residencial y centro de interpretación del parque de la caña.


Se trata de un programa complejo de casa de cultura e Instituto de Derechos Humanos situado dentro del conjunto monumental “Parque de Aiete”. El proyecto consiste en la rehabilitación del Palacio de Aiete, (edificio de un valor artístico notable y un gran valor histórico para la ciudad de San Sebastián) y en la construcción de un edificio de nueva planta, semienterrado, situado en sus jardines. El proyecto, debía encontrar el equilibrio entre el programa de necesidades y las posibilidades del Palacio. Equilibrio que permitiese mantener la “Naturaleza esencial” de la preexistencia, descifrando su forma y haciéndola entendible. La clave de la actuación ha sido situar el Instituto de Derechos Humanos en las plantas nobles del Palacio, baja y primera, poniendo en valor la claridad de la estructura espacial, las decoraciones y el carácter representativo de las estancias del Palacio. En la planta segunda, destinada al servicio en su anterior uso de Palacio, se sitúan las zonas de exposición y de talleres de la casa de cultura, conectándose con el nuevo edificio semienterrado mediante el hueco de la escalera de servicio. El proyecto propone además una manera de usar el edificio que potencie el entendimiento de la estructura espacial. El instituto de Derechos Humanos podrá funcionar de forma independiente al resto de la casa de cultura, utilizando la escalera principal del Palacio y manteniendo su entrada Sur como acceso representativo. La nueva construcción acoge los usos principales del equipamiento cultural. Es un zócalo de cubierta ajardinada, un edificio deliberadamente abstracto que no entra en competencia con el lenguaje del Palacio. Se presenta semienterrado en las plataformas del lado norte, integrándose en ellas y conservando la configuración de esta parte del jardín: la relación del palacio con la ciudad y la relación con el parque a través de la estructura de plataformas.


Panteón en La Alberca, Murcia. Las tumbas deberían estar cerradas para siempre a cal y canto. Son construcciones o contenedores cuyas puertas no deberían abrirse nunca. Tampoco se podrían abrir si se quisiera: carecen de pomos, manecillas y ojos de cerradura, así como de bisagras. Además las puertas están perfectamente insertadas en el edificio y se confunden con los muros. Las entradas son secretas, como secretos son los seres alados que la tumba se ha llevado consigo y los tesoros que sin duda guarda a buen recaudo. Las tumbas despiertan la imaginación y ponen a prueba el valor de los jóvenes que juegan furtivamente de noche entre las lapidas. Los materiales se usan en dimensiones y disposiciones pertenecientes a otro orden distinto al reconocible. El orden de utilización de estos materiales es el de la acumulación en capas, que se especializan en función de la necesidad de transparencia u opacidad, rugosidad o planeidad. Este criterio general envuelve a los materiales en una cierta veladura que los unifica de modo que en ciertas horas del día y ángulos de visión es difícil distinguir los materiales entre si. El lucernario se construyen por acumulación de lajas de vidrio, con un corte aleatorio y anguloso, que le da textura próxima a la pizarra junto a la que se dispone. Igual ocurre con los bloques de madera de wengué al insertarse en el perfil de corten, que al reflejar el cielo adoptan una textura próxima a la piedra. Se trata por tanto de encontrar la escala de las texturas que hablen de la singularidad de una pieza que esta pensada para durar cien años. No se trata un edificio, ni siquiera un pequeño edificio. Tampoco se plantea un monumento, se trataba mas bien de definir la escenografía para un enterramiento, planteando dos situaciones espaciales y temporales bien distintas: Sin embargo el proyecto no está terminado. Las tumbas tienen que ser edificaciones muy antiguas. El abandono en el que yacen ayuda a precisar su imagen, pues son de otra época. Cuesta pensar en una tumba acabada de construir, al tiempo que angustia evocar una tumba recién estrenada.








Un lounge bar en Empuriabrava con una premisa: la singularidad y un trato exclusivo al cliente. Un único espacio, con una única solución arquitectónica pero que genere una gran cantidad de percepciones diferentes: visuales, cromáticas, auditivas, sensitivas... La idea parte de la planta del local y del análisis de los tipos de clientes que puede haber en el bar. Se define una zona de barra, unos espacios reservados para grupos pero no cerrados totalmente, una zona de entrada de uso más generalizado y otras zonas más tranquilas de configuración variable que quedan matizadas por la posición central de los privados. De esta manera se pretende que cada cliente pueda encontrar su espacio particular, el que más se ajuste a su persona. Partimos de un análisis de los clientes que devino en una zonificación que arquitectónicamente está inspirada en la genética y en la codificación. Buscamos un solo material, una sola envolvente que sea capaz de generar los espacios de los que hablábamos antes y que a la vez no los separe totalmente y que visualmente nos permita tener en todo momento una percepción, aunque matizada, de la globalidad del espacio. Es decir, percibir el todo desde la singularidad del sitio concreto. Una única solución pero con multiplicidad de variables. Una malla tridimensional, irregular, deformada, estirada y moldeada para adaptarse a la arquitectura existente del edificio, para cubrir el espacio de terraza, para generar los espacios requeridos por el programa. Más de cuatrocientas piezas de metal todas diferentes, más de dos mil caras con otras tantas orientaciones, todas codificadas, todas controladas, que hacen que cada perspectiva sea singular, que cada reflejo y cada matiz de la luz sea diferente. Luces con cambio de color. Un sistema RGB de fluorescencia y una malla blanca dentro de una caja negra capaz de coger la tonalidad del color elegido esa noche. Percibir el rojo y el calor en invierno, inundar el espacio de colores fríos en verano o trasladarse durante la noche del verde selvático a los naranjas del desierto son percepciones también buscadas por el cliente. La zona de lavabos y de barra son una caja negra atrapada en la tela de araña, un espacio recto, funcional, inundado de maquinaria en la zona de barra y con un guiño de color en los lavabos. En este bar lo que no es blanco es negro. La caja de servicios, el proyectado acústico que envuelve el local, las instalaciones, los focos puntuales, el mobiliario, el suelo... Todos y cada uno de ellos cumplen su función pero a la vez pasan desapercibidos para dar importancia al blanco de la malla que resaltando sobre lo demás configura realmente el espacio. Desde fuera de noche es una extraña lámpara de colores variables según la noche y de día un volumen azul intenso de facetas irregulares.

Optar por una rehabilitación drástica en un inmueble no protegido supone sopesar el valor emocional de los estratos simbólicos que constituyen la estructura material preexistente, con las complicaciones y dificultades que de un modo u otro acaban lastrando estas obras frente a la posibilidad aséptica en todos los sentidos inherente a la obra nueva.
Cliente y arquitectos coincidimos en la voluntad de encontrar una solución vinculada al lugar, coherente con el signo de los tiempos, respetuosa con las texturas, el color e incluso los oficios del entorno sin caer en las pseudo nostálgicas escenografías propias del dañino “mal de Carcasonne” tan extendido en el barrio del Albayzín.
Sobre la antigua casilla de “Manolica La Carbonera,” a la sombra de la arquitectura popular, así como de la irresistible seducción ejercida por todos aquellos maestros contemporáneos del ámbito mediterráneo desde Coderch a Pikionis, el programa de la vivienda se centra en un modo de vivir y habitar, en fascinaciones, fetichismos y pequeños homenajes privados que cobran sentido al ser compartidos por una comunidad de afectos y referencias comunes.

La vivienda se encuentra en la zona rural norte de la provincia de Granada, en Campocámara.
La parcela estaba vacía, situada en esquina, dando fachada principal a calle Mayor y lateral a calle Telefónica.
Los propietarios, un matrimonio joven, que apostó por vivir en el pueblo establecieron unos criterios y condiciones que fueron el punto de partida para su desarrollo: Se trata de realizar una vivienda unifamiliar en dos plantas con semisótano alrededor de un patio, que se constituya en el centro alrededor del cual gire la vida de la casa. El programa complejo consta de las siguientes dependencias:
Garaje, Bodega, Cuarto de Calderas, Aseo y Escalera de subida a la Vivienda en semisótano; Porche de Acceso, Hall y Escalera, Despacho, Salón Comedor, Cocina, Aseo, Dormitorio, Patio, Porche-Terraza y Terraza descubierta en planta principal y Galería-Distribuidor, 4 Dormitorios, Baño y Vestidor en el Principal, Baño, Terraza cubierta y Terraza descubierta en planta primera.
Teniendo en cuenta las limitaciones y condiciones impuestas por los promotores -adaptándose a ellas de la forma más adecuada- y los criterios del proyectista, se intenta crear una edificación acorde con todas ellas, buscando la afinidad, funcionalidad y compatibilidad de todas las piezas del programa.
El programa se distribuye entre las tres plantas de forma orgánica, ubicando las dependencias de forma que la luz sea la protagonista, desde el exterior y desde el interior a través del patio. Se buscan las vistas lejanas del amplio horizonte y el alto cielo de la zona. Las contraventanas mallorquinas, el estucado blanco exterior y el uso de la piedra local remiten a la tradición constructiva y a la arquitectura popular del lugar.

Las nuevas tecnologías han dado un vuelco al concepto de distancia. La relación del puesto de trabajo con el ámbito en que se encuentra va a cambiar radicalmente. Ahora se puede trabajar colgado de un acantilado, en una duna, o en un iceberg.
Para la feria de Ofitec 2006 de mobiliario de oficina se plantea una redescripción metafórica que aborde esa transformación conceptual del espacio de trabajo. Frente a la hiperactividad y la saturación que produce una feria, se propone la generación de un lugar de escape pausado que represente esa libertad con la se aborda el ambiente laboral. Se generan dos ambientes: el espacio entre las copas de los árboles y el ambiente bajo ellas entre los troncos.
Dos cintas continuas configuran las copas transitables y se van plegando para definir un espacio expositivo tranquilo en su interior y una llamada de atención desde el exterior. Estas cintas se sostienen mediante un grupo de esbeltos pilares que caracterizan el ambiente inferior del bosque, de modo que el visitante pasea entre los troncos observando las piezas expuestas entre ellos. Este lugar ambiental se rodea por completo por un cerramiento traslúcido permitiendo desde fuera vislumbrar el movimiento, como si estuviera entre la niebla.

El plástico genera lugar y paisaje. Lugares creados por la disposición de membranas tectónicas y táctiles de espesores milimétricos que acondicionan climáticamente espacios habitables. Paisajes creados por el crecimiento rápido, en un proceso “vírico”, de una construcción de esqueletos y huesos, y pieles envolventes, clonan en un territorio para delimitar una topografía cristalina de burbujas de luz.
El contenido de este número se orquesta en dos movimientos. Una relación de proyectos que exploran las ventajas técnicas y estéticas de un material novedoso considerado de baja tecnología. Y un análisis e investigación del objeto aportado por el “grupo invernaderos”, sobre los procesos evolutivos que han generado un nuevo paisaje de plástico en el territorio de Almería.
Proyectos que abordan el confort climático de una piel ligera, la incorporación de objetos ready-made para construir viviendas a bajo coste, la intervención visual sobre una ladera dinamitada, objetos portátiles para “nómadas urbanos”, construcciones efímeras y operaciones paisajísticas entre invernaderos.
El mar de plástico es analizado en un recorrido de ida y vuelta, parte del objeto paisaje hasta el detalle constructivo, comprende su evolución temporal, la relación de la urdimbre con el territorio, la fascinación epitelial de la envolvente, la naturaleza de la construcción, los mundos interiores del invernadero, los espacios exteriores intermedios con sus contracciones y dilataciones, los afueras como bordes difusos con la ciudad, el mar o las infraestructuras.
Se rinde homenaje al objeto invernadero como maestro de una sofisticada evolución tecnológica de gran dimensión territorial en la que la arquitectura encuentra un lugar donde experimentar una construcción sostenible y la fascinación de una piel nanométrica que permite infinitas posibilidades espaciales.

El proyecto desarrolla una vivienda unifamiliar de dos alturas y un estudio en el ático. Se trata de una parcela de 127m2 entre medianeras. La vivienda se desarrolla en base a un eje longitudinal estructural que abarca toda la altura de la edificación resuelto con una pantalla de hormigón visto. Esta pantalla de hormigón vincula espacialmente la planta baja de la vivienda (zona de estar) con la planta alta (zona de descanso), a la vez que la doble altura en el salón permite esta evidencia visual. La madera, el hormigón y las paredes blancas unifican la percepción de los espacios, racionalmente geométricos, que componen esta vivienda. La diferenciación entre exterior e interior se disuelve con grandes paños acristalados, haciendo que los espacios habitables sean continuos entre fuera y dentro. La composición de fachada responde a una integración de materiales tradicionales (fábrica y acero) en un discurso vanguardista. Planos continuos, formas sencillas y espacios claros son la base del discurso en esta obra, donde la luz es protagonista.

La construcción de las nuevas infraestructuras de comunicación y el agotamiento de ciertos destinos de la Costa del Sol indican que el litoral granadino va a experimentar una explosión urbanística sin precedentes, sin embargo los planes de desarrollo planteados no incorporan en su naturaleza medidas espaciales de maximización productiva, equilibrio ambiental o integración paisajística. Esta afirmación nos lleva a plantear la necesidad de encontrar una nueva forma de entender la relación entre crecimiento urbano y paisaje, evitando que un sector productivo como el turístico entre en competencia espacial con el sector primario. La exploración de alternativas orientadas a la integración de actividades productivas y a la potenciación de la multi-funcionalidad paisajística significa un valioso mecanismo para la revitalización económica y el aprovechamiento máximo de los recursos de los municipios costeros.
La propuesta que se presenta en imágenes corresponde a un ejemplo de integración productiva de actividad turística hotelera y actividad agrícola. Se trata de un suelo actualmente en desarrollo con uso turístico hotelero en un espacio con un alto valor paisajístico e histórico, vinculado al ya desaparecido cultivo de caña de azúcar. La realidad cultural y productiva impregna cada metro cuadrado de suelo en cultivo. Todo elemento que se introduzca ha de comprender esa realidad y asumirla, a la vez que transformarla y enriquecerla. Así, edificación, vías de comunicación, aparcamientos, zonas verdes, zonas de ocio, espacios libres privados y públicos, equipamientos e infraestructuras deben impregnarse de la realidad subyacente y compleja, introduciendo valores sustanciales de los espacios previos al planeamiento y a su vez, aportando nuevos elementos que satisfagan necesidades de la contemporaneidad.
La reciente crisis estructural de este cultivo explica el proceso de micro-parcelación que ha ido sufriendo por parte de sus propietarios, dando como resultado un paisaje caracterizado por su geometría: un tapiz vegetal, un mosaico de cultivos a diferentes alturas. En realidad se trata de un espacio cuyo valor se halla más allá del producto, se encuentra en su carácter vivo y dinámico, antrópico y productivo, dependiente siempre de la actividad humana vinculada al aprovechamiento del suelo.
Sobre esta idea de topografía vegetal se plantea el proyecto de los hoteles, permitiendo encontrar un lenguaje arquitectónico propio.

La necesidad de renovación de un antiguo negocio de fabricación y venta de joyas motiva su traslado a un local más céntrico para desarrollar un nuevo concepto comercial. La privacidad, cualidad que diferenciaba al antiguo taller de otras joyerías, contrasta con las características del nuevo local, muy abierto a una pequeña plaza. El programa, por otro lado, se divide en dos partes bien diferenciadas: taller de fabricación y local de venta al público.
El taller reproduce la hermeticidad del antiguo local y se relaciona con la plaza a través de un sólo hueco. Un acceso perpendicular a la fachada genera un patio horizontal que ilumina el interior. El resto queda cerrado por la misma piedra de Sierra Elvira que existe en el edificio. Este material se introduce en el interior del hueco de 3.07 m. de altura y construye el espacio, suelo, paredes y techo, hasta la segunda puerta de seguridad.
La zona de venta se manifiesta como un vaciado irregular en la edificación, protegido del exterior por una caja de bronce abierta hacia el interior del local. Un suave giro respecto del plano de fachada permite el acceso y genera recorridos tangenciales que secuencian la percepción del espacio interior. La forma de descubrir el contenido queda entonces determinada por el interés y la curiosidad que suscita.
En la exposición, los artículos se muestran en nuevos vaciados y las joyas más valiosas, en pequeñas urnas de cristal dentro de la caja metálica; esporádicamente el local se usa como sala de exposiciones.
La caja de metal, sin llegar hasta el techo del local, permite que la luz natural resbale por sus bordes impregnando todo el espacio interior del color del material. Sus dimensiones y ángulos se ajustaron en obra para conseguir perspectivas más naturales y una escala adecuada a cada posición, quedando fijadas en 10.60 m. de longitud y 2.71m de altura máxima. Está realizado con placas de bronce de fundición a la arena de 4 a 6 mm de espesor, con una textura de martilleado irregular que nos aproxima al trabajo minucioso del joyero. Todas las placas reproducen un modelo, pero cada una es distinta a las demás en sus imperfecciones propias del proceso de fundición. Este sistema de trabajo de la textura del material constituye una referencia a los anticuarios que subsistieron en ese lugar.

Hace falta valor, hace falta valor, ven a la escuela de Calor.
Un nuevo programa deportivo con la suficiente oferta como para servir de polo de atracción y ser reactivador del parque de Fuencarral se asienta sobre un zócalo-antiguo depósito regulador.
En la periferia no caben actuaciones comunes sutiles destinadas a una muerte rápida. Planteamos un gran foco de actividad en el parque que solape distintas disciplinas deportivas. Pistas de Pádel, Squash y minibasket están amontonadas en altura creando nuevas sensaciones en la percepción del entorno de juego. Revestidas por un rocódromo con distintas vías y niveles de dificultad. El propio acceso a las pistas es una cuesta de calentamiento que va de menor a mayor dificultad hasta alcanzar nuestro nivel de juego.
El zócalo y antiguo depósito se convierte, por su carácter emblemático, en un lugar de ocio y relax: la cafetería, que interactúa con las sombras del parque al igual que la pista de cross que sortea los árboles y las pendientes dotándolo de vida y actividad.

La ordenación de los edificios en la parcela responde, fundamentalmente, a un criterio: la búsqueda de la orientación sur como la óptima en cuanto a soleamiento y comportamiento bioclimático del conjunto. Esto nos ha llevado a optar por bloques lineales abiertos con orientación norte-sur (zona de noche-zona de día). Esta decisión nos permite proponer viviendas pasantes con ventilación cruzada. Se trata de apilar en horizontal el conjunto de viviendas pasantes con dirección norte-sur, sustraer en planta baja una serie de unidades habitables para conseguir permeabilidad a cota cero, situándolas como coronación del volumen, envolver dicho volumen con una cinta continua de hormigón prefabricado cerrada y, por último, resolver la “tapa” sur con un colchón térmico y parasoles correderos para control climático. Consideramos, además, que el plano horizontal de apoyo de estos edificios resuelve la conexión con el espacio libre urbano que, al penetrar en nuestra parcela, se suaviza, se convierte en un jardín blando, señalando con una serie de “puntos verdes” ondulados el contacto de los edificios con el suelo.
Para no interrumpir en planta baja la idea perseguida, perforamos cada edificio para dilatar y dar continuidad al plano horizontal del suelo. Esta operación permite la continuidad tanto espacial como visual de estos espacios interiores, generando riqueza en cuanto a variedad y diversidad de recorridos y situaciones, y su conexión con los espacios exteriores ajardinados, tanto públicos como privados. La ciudad es un continuo, es un todo, se diluyen los límites y se multiplican las situaciones de relación entre lo interior y lo exterior. La ciudad adquiere otra dimensión.
Vertical y horizontal, ligero y pesado, profundo y terso… son recursos elementales puestos al servicio de una arquitectura elemental y racional que pretende reflejar el carácter social de su fin, sin alardes ni estridencias, con gran sobriedad.

El edificio para cafetería y restaurante se sitúa en una estación de servicio de la nacional 601 Madrid - Valladolid, Km. 174.
La forma del solar y la voluntad del cliente de adosar lo nuevo con lo existente condicionaron mucho el proyecto.
Se procuró mantener la escala del edificio actual, añadiendo dos volúmenes separados entre sí por los accesos.
La relación de masa / vacío se expresa con el material empleado: pizarra / piedra de Sevilla (y vidrio). Los dos volúmenes de pizarra son los que contienen la cafetería y el restaurante respectivamente.
La cocina, los almacenes y las instalaciones se sitúan en la parte posterior, manteniendo la altura de los accesos.
La cafetería sigue vinculada a la estación de servicio (por cercanía y visualmente). El restaurante se separa para que sea más tranquilo. Un muro delimitará un jardín que lo separará de la carretera. La altura del muro del jardín será tal que, una vez sentado, el cliente ya no vea el paso de los vehículos, sino sólo las copas de los pinos y el cielo.

Es un edificio de oficinas que alberga la sede del servei català de trànsit.
Largo (96m) x Alto (48 m) x ancho (variable de 2,5 a 12 m)
Superfície: 6000 m2
Situado cerca de la C33 de acceso a Barcelona, es una pantalla que se “abalancha” sobre la autopista.
Es un edidicio conebido desde un dualismo a nivel de:
fachadas: (la principal, de cristal fotovoltaico, lleno de luces, de dinamismo) y (la posterior, de hormigón recubierto a base de pizarra, con perforaciones puntuales, más tranquila).
recorridos: El complejo está compuesto por el edificio pantalla y un edificio de garaje, entre los dos hay el acceso principal, que se realiza en automóvil.
El edificio está sustentado con siete pantallas inclinadas de hormigón armado.

Castellbell i el Vilar es una población consolidada en un terreno de fuerte pendiente, configurada a partir de límites sucesivos que aprovechan los desniveles del terreno. La nueva biblioteca se sitúa en uno de los puntos más elevados, constituyendo el último límite hacia el norte, con excepcionales vistas sobre la población y los macizos montañosos de Montserrat. Nos encontramos, pues, ante la posibilidad de dar respuesta a dos cuestiones arquitectónicas de primordial importancia: la configuración del borde urbano y la mirada hacia el paisaje. Estos son, básicamente, los conceptos manejados en la presente propuesta.
Por esto mismo, decidimos desplazar la intervención al extremo Este de la parcela, acercándola a la Plaza Esteve Biosca, delimitando así uno de sus extremos mediante la incorporación de los accesos. De este modo, mediante el nuevo edificio se pretende completar esta área urbana, consolidando y definiendo un espacio público de mayor densidad. Esto permite liberar el máximo del solar disponible, donde unos recorridos peatonales que se acomodan a los desniveles del terreno, permiten alcanzar su cota más elevada, cediendo a la localidad un nuevo espacio ajardinado. La biblioteca se empotra en el terreno ofreciendo una única fachada al exterior que define un nuevo límite geométrico y quebrado. Solo dos volúmenes sobresalen del cuerpo principal, una cubierta de zinc sobre el espacio principal de lectura y un lucernario sobre el espacio polivalente que además marca el acceso a la biblioteca.
La presencia del paisaje es inevitable. Desde las cotas más bajas de Castellbell y también desde las más altas existen unas impresionantes vistas hacia el macizo de Montserrat. La propuesta valora de manera radical el modo de mirar al paisaje. Toda la biblioteca es un artefacto para enmarcar y cualificar las fantásticas vistas al sur.

El solar de Los Castillos destaca por ser un gran espacio abierto de uso público, con una escala desmesurada para los cuatro edificios aislados que contiene: Los Castillos, la Biblioteca Pública Joaquín Vilumbrales y el edificio del Aula de la Naturaleza.
Frente a la posibilidad de añadir un edificio exento más planteamos una estrategia de intervención topográfica que intensifique el carácter de espacio libre público, revalorizando y enmarcando Los Castillos y su entorno urbano y englobando la biblioteca en nuestra propuesta.
La intervención consiste en modificar el nivel del suelo existente y ocupar el espacio ganado bajo el mismo. A partir de la explanada que enmarca Los Castillos, que constituye el elemento de anclaje entre lo existente y el proyecto, arranca una cubierta transitable en toda la longitud de la parcela, que esconde el aparcamiento y una espina de servicios comunes en tres niveles bajo rasante y se desgaja, a partir de esta línea, en distintos volúmenes y pendientes que responden a las necesidades de cada uso, terminando por constituir un alzado de piezas construidas de pequeña escala en el frente de la Avenida de la Libertad.
Como un homenaje a la etimología de Alcorcón, las cubiertas del centro serán un paisaje de colinas con vistas sobre Los Castillos, la sierra y las puestas de sol, y un lugar idóneo para celebrar actividades al aire libre tradicionales en Alcorcón como teatro de calle, rapsodias, juegos juveniles, malabarismo, concursos populares, carnaval, bailes de disfraces y máscaras, charangas, entierro de la sardina, belenes populares, certámenes de chirigotas y murgas, ferias de artesanía, festivales de música al aire libre...
Sobre este paisaje de colinas artificiales emergen dos elementos: el circo: un cilindro translúcido, traslación exacta del vaciado interior; y el auditorio: una piedra preciosa y enigmática posada en el lugar, con opacidades y tonos variables con el paso del tiempo, diferente desde cada ángulo, transluciendo su actividad interior como un farolillo encendido. Un organismo vivo, un objeto pregnante y seductor que quede grabado en la retina como símbolo de la cultura y las artes en el sur de Madrid.